Astor Paladian

 

Hola mi nombre es Ieremy Guillermo Juárez Padilla y quiero dedicar este libro a, mi padre Dios que me dio la bendición de tener a tan espectacular familia, por haberme dado este don y la pación que tengo por lo que yo ago., por haber dejado que este libro llegara hasta sus hogares y llenara de fantasía sus vidas. También a, Adriana Arciniega padilla mi madre, mi savia consejera de vida, mi ángel de la guarda y la mujer más inteligente que jamás haya conocido. También a, Víctor Hugo Juárez Martínez, mi padre quien fue mi guía espiritual, mi pastor, mi maestro financiero y mi gran maestro de lectura. También a mi segundo padre Ricardo Alfonso Juárez Gaitán, quien me enseño a leer y escribir, me enseño a no dejar las cosas para después, me enseño lo bello de la vida en muchas ocasiones y fue una gran inspiración para superar mis más grandes miedos. También a mi hermana, Darelitzbell Giselle Juárez Padilla porque ella me ayudo en muchas ocasiones también me enseño que la vida no es tan mala como uno cree y por supuesto es mi amiga de toda la vida. Y por último a mi hermano, Víctor Joshua Juárez Padilla, por que el fue un gran ejemplo a seguir, por cuidarme cuando más lo necesitaba, por a verme enseñado a nunca detenerme y por hacer de mi vida un gran programa de comedia, gracias a todos mi familia por ser lo mejor y lo único de verdad que me ha pasado en la vida.

 

 

 

 

 

 

                                                       Capitulo 1

                                               El hijo del universo

Hace mucho tiempo en un lugar sepultado en la historia y olvidado por los hombres, hubo un acontecimiento que a vosotros contare, era la séptima noche del mes sexto y la luna se levantaba en el horizonte dando gala de su bella luz platina y espectral, que era derramada como liquido implacable. El viento silbaba arrullador, susurrando historias de sus largos viajes por el mundo a los arboles espectadores de tan bello espectáculo natural.

Pero entonces una voz dulce y tierna se escucho en el corazón del bosque. Una bella dama de cabello castaño y rizado, que tenía una mirada pura y pérdida en el firmamento, su bella sonrisa enamoraba al aire y su pálida tez resplandecía cual estrella y mientras cantaba una dulce melodía, sus vestiduras blancas brillaban ante la luz nocturna. La mujer se encontraba parada en un claro, descalza y alegre, danzaba de aquí para allá y su voz, su bella voz resonaba en el bosque con admirable perfección.

-¡Cada mañana la luz en el alba!, ¡anuncia el día tan bello tan lleno! ¡De gloria perfecta en el mundo!

-¡Pero tú! ¡Tu universo* creador¡ tú eres más perfecto! ¡Tú eres más glorioso! ¡Tú eres la luz que anuncia al día venidero!

-¡Cada gran noche a la luz de la luna! ¡Me llama me llama a de ella disfrutar¡ ¡y con llanto te canto! ¡y muy grata te canto!

¡Pero tú! ¡Tu universo creador¡ tú eres más perfecto! ¡Tú eres más glorioso! ¡Tú eres la luz que anuncia la noche venidera!

El bosque entero se cayó y del cielo un haz de luz descendió llenando de brillo y esperanza a la mujer, esta dijo con tristeza en el corazón.

 

-por favor solo pido un hijo, un niño al que pueda criar, amar y querer y poder llenarme de orgullo al verlo, solo pido eso, y que al verme me quiera y me diga madre y yo a él hijo.

 

El universo la escucho con ternura y amor, la envolvió en sus brazos  y al notar que no era feliz, decidió darle lo que ella más anhelaba. Así pues tomo el    

     universo un poco de galaxia para formar sus ojos hermosos y místicos, tomo un poco de infinito para crear su cabello, negro e impenetrable por la luz, tomo un poco de trueno y luz para formar su vigoroso cuerpo e in vulnerable piel, del lugar más lejano que nunca se ha descubierto, tomo un poco de voluntad para forjar su espíritu inquebrantable, y del lugar mas cercano al corazón del universo, tomo vida y bondad, para moldear su carácter y personalidad y así darle también vida. Fue así que tardo el universo exactamente 274 días antes de que el niño fuera engendrado. Cumplido este deseo el universo solo pidió una cosa a cambio, nombrar al niño, entonces lo llamo Astor por el numero de días que este tardo en ser engendrado y Paladian, por el nombre con el que alguna vez seria recordado, y fue así entonces que el niño fue nombrado como Astor Paladian y el universo tomo presente, plata y cuatro metales mas, para formar un regalo que después obsequio a el niño para que nunca olvidara quien fue su padre.

Pasó el tiempo y la mujer vio al niño crecer hasta los 4 años cuando el ejército la llamo a la guerra y se fue sin dejar rastro alguno, el niño fue asignado a sus abuelos los cuales lo criaron hasta los 21 años, cuando el chico decidió salir a buscar aventuras y a recorrer el mundo. Fue así cuando llego a Draquilian una inmensa ciudad en el centro de Gladiss Patriam y donde conoció a Miscis, Okem quien le dio acilo y un buen trabajo como herrero, durante un año. Pero entonces algo desastroso ocurrió en el país, del mar, un portal obscuro y devastador asendio de las profundidades de Gladiss patriam sembrando el terror en el mundo está ahora conocido y de él descendió un hombre con un ejército a sus espaldas que paso como rio devastando todo a su paso y en la mano portaba un estandarte de fuego que anunciaba el fin de la historia  y cuenta la leyenda, que solo una persona podía salvar al mundo de tan desastroso destino, aquel que fue creado para un único propósito, aquel que lleva el arma legendaria, aquel que lleva con él un nombre de suma victoria y poder, aquel que se hace llamar el hijo del universo, y he aquí la historia del que algún día salvo al mundo. (Al decir universo la referencia exacta en realidad es Dios, solamente es otra forma de nombrarlo)

 

 

 

                                                     Capitulo 2

                                               El maestro elegido

La leña se quemaba lentamente en la chimenea de piedra, situada en un rincón derecho del que provenía el suave chisporroteo que resonaba incesante por la habitación.   esta se encontraba rodeada por tres mecedoras adornadas con unas extrañas figurillas de hierro, que colgaban de sus brazos, la lumbre oscilaba tranquila, mientras el olor penetrante a madera quemada, inundaba cada centímetro del lugar, de vez en cuando se escuchaba el susurro del viento rosando las  ventanas de madera, que se agitaban a la vez.

De pronto toda la calma y tranquilidad quedo interrumpida por la abrupta apertura de la entrada principal, de entre las sombras del exterior entraron al lugar dos hombres bien abrigados y cubiertos de escarcha invernal, uno de ellos un hombre de elevada estatura y cuerpo robusto, de inmediato se quito el abrigo, tomo un pedazo de pergamino viejo, lo puso un momento al fuego de la chimenea y con el encendió un par de velas que yacían en un candelabro de bronce, sin vida en el centro de una mesita de caoba, con un par de hileras de cillas a los lados, la mesa tenía una bella escultura de  incrustada en ella, de un dragón que salía del centro y daba toda la vuelta como una serpiente dorada.

El hombre tomo del pescuezo a su acompañante y lo sentó a su lado. Los dos se quitaron sus gorros de lana y se miraron instintivamente, uno de ellos tenía una larga melena dorada, con cejas del mismo color y una barba corta en forma de candado, su piel era muy blanca casi como la nieve y una mirada penetrante y azul eléctrica. Mientras que el otro al contrario de el primer hombre, era pequeño, con cejas gruesas y tiesas por el sudor, que emanaba de su frente, tenia unos pequeños ojos porcinos negros, e insensibles, su escaso cabello era negro al igual que su vestimenta, raída por los años.

-¡qué quiere de mi Kovlak! Pregunto el hombre más bajito,-solo soy un pobre vago, que vive de las limosnas que las personas caritativas me dan. Con una brusca seña cayo Kovlak al hombrecillo que cerró los ojos asustado y se encogió en su silla.

 

-¡ambos sabemos que eso es una vil mentira!, Erick o mejor dicho Zelim que es tu verdadero nombre. Kovlak acerco sus penetrantes ojos azules, y los clavo en la mirada insegura de Zelim,

-tú no eres más que un ladrón. Susurro, al oído negro por la mugre.- un asqueroso y repulsivo ladrón, y eso a mí no me parece, a menos por supuesto que eso me beneficie, Kovlak se levanto con cuidado de no tirar el candelabro, que se tambaleo  al ser movida la mesa por Kovlak, y comenzó a caminar alrededor de Zelim.

-yo sé mi querido amigo, que tu eres la única persona que ha podido cruzar el bosque hasta Draquilian sin que los hombres de Sadek, te descubran y sin pagar los impuestos que te pide el gobierno para poder trasladarte de ciudad en ciudad y no solo una, sino cinco veces, ¿no es así?.

-muchos saben eso, dijo mientras se rascaba la barbilla con sus uñas mugrientas y amarillas.-¿pero eso en que lo beneficia?, ¿acaso quiere que lleve un paquete a Draquilian? Lo haré con gusto a cambio de un leve costo.

-No, lo que quiero que lleves no es un paquete, quiero que me lleves con trigo lo antes posible. Zelim dio un pequeño brinquito asía atrás al escuchar la última palabra.

-¿pero por qué quiere que yo lo lleve? usted es un guardia a ustedes no se les cobra impuesto, aparte podría tomar un caballo y con un permiso hasta podría salir al mar sin gastar una sola Meta. Se produjo en prolongado silencio, Kovlak comenzaba a caminar de aquí para allá, más de prisa a cada segundo, pensativo, sumido en desesperación decidió sentarse por fin,

-¡ese asunto no te incumbe!, no es para eso para lo que te traje, yo te traje a mi casa, para negociar. Un brillo misterioso asomo en los ojos de Zelim, este volteo la mirada a Kovlak interesado, y comenzó a golpetear alterna mente la mesita, con sus dedos regordetes,

-Ahora nos entendemos mejor, dijo el hombrecillo con una extraña prolongación en la última silaba.-la verdad mi querido amigo es, que comenzaba a creer que pretendías, que te llevara gratis, lo cual era muy poco probable y poco razonable, una mueca de desprecio surco el rostro de Kovlak al mirar al personaje.

-Bueno este es el trato, te voy a dar, 500 metas, si me llevas en una semana y 700, si me llevas en menos de cinco días. Zelim quedo atónito, al parecer nunca avía imaginado llegar a tener tanto dinero en su vida, de inmediato, con una mano temblorosa estrecho la mano de Kovlak al momento que decía.

-Trato hecho mi amigo, pero ¿Cuándo salimos?

-mañana mismo si el tiempo es bueno, Zelim comenzó a frotarse las manos inquieto e incomodo.

-lamento decírtelo ahora pero, los guardias me persiguen.

-¡cómo!, porque ¿acaso robaste algo muy valioso, tranquilo si es dinero yo lo pagare.

-¿de verdad aria eso por mi?

-Si de esa manera podemos salir lo antes posible de este lugar si, Zelim se tiro al suelo se arrodillo y beso la mano de Kovlak mientras decía

-Gracias muchas gracias de verdad se lo agradezco gracias.

-¡ya basta! Solamente llévame y yo te ayudare con eso. El hombrecillo se levanto y volvió a sentarse en la silla.

Después de un largo rato en silencio por fin dijo Zelim -bueno es hora de irme, gracias por la cena y por todo lo demás, le aseguro que no se arrepentirá.

Al salir de la casa Zelim llevaba una mirada soñadora y caminaba ligero y feliz, cuando la puerta fue serrada tras la salida de Zelim, al instante Kovlak fue a otra habitación de la casa, minutos después regreso con cuatro bolsas bastante pesadas de cuero, hechas de provisiones, un cinturón con espada, cantimplora, pedernal y tres pequeños compartimentos de madera con unos extraños frascos dentro, y un morral de tela con un juego de cacerolas de latón y unos pocillos de madera, con cucharones del mismo material. Después de un momento de reposo fue a otra habitación de la casa, la cual era la cocina, y se sirvió café de calidad en una pequeña tasita de porcelana, al volver se sentó en una de las tres mecedoras que se encontraban frente a la chimenea, comenzó a balancearse atrás y adelante pensando en lo larga que sería la travesía asía Draquilian de pronto una imagen se presento en su mente, esta imagen puso vulnerable sentimentalmente de inmediato a Kovlak, era la imagen de su esposa, esta se encontraba sentada en el césped y lo miraba con aquella mirada pura y perfecta, sus cabellos castaños y rizados caían sobre sus hombros, que eran adornados con un lindo vestido blanco, que era su favorito. Una lágrima como cristal líquido rodo por su mejilla asta si barbilla, la cual temblaba, la lagrima se sostuvo un instante y esta cayó en la palma de su mano, -como te extraño, dijo Kovlak para sí mismo y después de este momento, el sueño se apodero de sus pensamientos y callo profundamente dormido.

A la mañana siguiente un rayo de sol dorado despertó a Kovlak boca arriba en el suelo con la tasita de porcelana en la nariz, su contenido esta regado por el suelo, una gran cantidad se avía agrupado de bajo de la mecedora,  las ventanas estaba abiertas de par en par y dejaban entrar un aroma a pino mesclado con nieve y aire puro. De un brinco Kovlak se puso de pie, tomo las cosas que la noche anterior avía preparado para el viaje, se las puso sobre la espalda y salió por la puerta principal, con un gran esfuerzo, las recargo en un pequeño pino, y se volvió para regresar a la casa, de un pequeño taburete saco unos gorros de salea de borrego, y un par de guantes del mismo material. Se puso su abrigo, tomo una larga bufanda situada arriba de la chimenea, salió de nuevo y se sentó junto a las cosas en un pequeño montículo de nieve.

El sol se oculto tras unas nubes y un aire potente comenzó a azotar la casa que se bamboleaba amenazante. Kovlak comenzó a desesperarse, Zelim ya avía tardado demasiado, comenzó a pensar mientras jugueteaba con una ramita de pino. Un rayo de sol se asomo de entre las nubes y esta vez se quedo fijo en un lugar. De pronto a lo lejos Kovlak vio a dos guardias con un Hombrecillo sujetándolo por los brazos, estos se dirigían al pueblo a paso apretado. Kovlak de inmediato se levanto y echo a correr para alcanzarlos, a media distancia no avía duda de que el hombrecillo era Zelim, al fin alcanzo a los guardias, cuando recordó que tenía que evitarlos, con un movimiento diestro se tapo la cara con su gruesa bufanda. Se acerco a los guardias y los detuvo situándose frente a ellos.-Deje pasar, tenemos unos asuntos pendientes con este tipo. Dijo uno de los guardias mirando con enfado a Kovlak que jadeaba lentamente por la carrera, afortunadamente los guardias no eran conocidos para él.

-No se lo lleven, el, Kovlak tardo un momento para crear una mentira, me debe dinero y me está pagando Limpiando mi casa. El guardia miro de frente a Kovlak el cual aparto la mirada de inmediato, le sugiero algo, dijo el otro guardia, no se deben hacer tratos con él, dijo metras señalaba con su pulgar a Zelim que tenía una mirada vidriosa y crispada, o podría salir perjudicado, una sonrisa fugas cruzo el rostro del guardia que de inmediato dio la orden a su compañero de soltar a Zelim.

Los dos guardias se veían como dos pequeñas manchas borrosas a la distancia cuando Kovlak y Zelim regresaron a la casa, a Zelim le dio Kovlak su correspondiente gorro y las cosas que el llevaría, los dos se hicieron amarres para llevar en la espalda las cosas y emprendieron el viaje, caminaron alrededor de catorce kilómetros ese día y acamparon en una pequeña cueva cubierta por un gran montículo de nieve, encendieron un fuego y se sentaron a comer un rico trozo de pan de centeno que untaron con queso. El rostro de Kovlak comenzó a des entumirse, sus labios partidos temblaban por el frio y su nariz se sentía congestionada, el día avía pasado volando y Zelim no avía dicho nada desde que empezó el viaje. Y se avía vuelto incomodo estar en el mismo lugar con él, el viento soplaba aun más fuerte que en la mañana, pero esto no era ninguna sorpresa ya que los últimos días avía sido igual. El montículo colapso y los leños de la fogata rodaron por la cueva sin control, los dos se miraron al mismo tiempo, Zelim se froto los brazos nerviosos, despues de un rato el viento seso un poco y pudieron dormir por fin. A la mañana siguiente Kovlak se despertó muy temprano, los primeros rayos de luz de alba ya avían aparecido en el horizonte, así que decidió salir a dar una vuelta, se paro y brinco sobre lo que quedaba de el montículo de nieve, pero este se partió por la mitad lo cual izo que cayera y rodara sin control hasta estrellarse en un pino. Se levanto con dificultad, mientras se sobaba la cabeza, con su puño golpeo el árbol el cual vibro un momento, Kovlak se disponía a regresar a la cueva cuando le pareció haber escuchado su nombre, en lo interno del bosque, con cautela se abrió paso entre pinos imponentes de 50 metros de alto.  camino y camino hasta llegar a un claro, al ver que no avía mas que una gran roca giro en sus tobillos y se dirigió de nuevo asía el campamento. Pero cuando estaba a punto de internarse en el bosque la roca hablo.

-Kovlak, dijo una voz potente y resonante, paso un momento y de nuevo la roca hablo.

-¡Kovlak! Esta vez la roca resplandeció con un brillo blanco y esto dejo ver que la roca tenía un gravado jeroglífico.

-¡Kovlak! La voz izo vibrar hasta el más pequeño árbol en el lugar y Kovlak estaba paralizado en medio del claro vacilante, por fin se decidió y dijo.

-Yo soy a quien buscáis, pero ¿quién sois o que sois?, Kovlak estaba impresionado de lo insignificante que se oía su voz a comparación con la de la roca.

-Yo soy Sacro Nantios el guardián de la espada y del idioma, el universo me ha mandado a buscar un maestro, para su hijo. Y tu Kovlak Rhiendo, has sido elegido, solo aquel que me escuchase podría ser maestro y tú me escuchaste y por eso tú eres el maestro elegido.

Kovlak estaba atónito no podía creer lo que acababa de escuchar y de que lo avía escuchado, la roca se apago y durante un momento parecía haberse vuelto inerte de nuevo, pero de pronto, se partió en dos y exploto con un sonoro estallido. Una pequeña llama traslucida asomo de tras de un pedazo de la roca. Y una espada broto de esta, el arma cayó pesadamente en la nieve, mientras la flama era absorbida por su mango, que tenía una gran perla incrustada en el, pero era extrañamente hermosa esa perla ya que era de un color cian, la espada seguía brillando parpadeante, de vez en cuando asía un movimiento leve y temblaba como si tuviera frio.

-Con esta arma recordara quien es su padre, dijo la voz asiendo que Kovlak diera un respingo y cayera de espaldas en la nieve.

-Pero si él es su hijo ¿Por qué lo olvidaría?, Pregunto Kovlak intrigado por saber de dónde provenía tan espeluznante voz.

-Mientras que el cuerpo ha olvidado quien es su padre y su creador, el espíritu aun lo anhela y él lo sabe, pero ha decidido ignorarlo y lo ha olvidado a él también. A cada palabra que decía el extraño ser, el corazón de Kovlak vibraba temeroso y respetuoso al tiempo.

-Tu misión hombre de saber, es hacerlo recordar quien fue, quien es y quien será su padre el resto de su vida, confió en ti. Y habiendo dicho esto la roca se convirtió en polvo y fue arrastrada asía el firmamento por el viento gélido.

Minutos después Kovlak se acerco a la espada, esta seguía brillando y temblando, con extremo cautelo, la toco del mango, de inmediato su brazo se engarroto y el metal de la espada comenzó a trepar por él, hasta su codo,  sus bellos de la nuca se erizaron al entrar en contacto con la espada, desesperado comenzó a agitar su miembro, y a jalar a tan extraña pieza de arte, pero todo intento resultaba inútil, el metal frio y liso seguía subiendo hasta que se detuvo en el hombro, el resplandor rojizo proveniente de la espada lo obligo a achinar los ojos, jadeante se arrodillo y puso sus manos en el suelo, su gran cabellera cayo como cascada de oro sobre la escarcha y después de un momento agotador, el metal se retiro y regreso a su forma original. El arma por fin avía dejado de brillar y dejo ver su bella forma, el mango tenía tres perlas de color cian en formación triangulada, mientras que la hoja era de un metal extraordinariamente liso y sin ninguna imperfección y extrañamente al contrario de otras espadas, la unión de las dos partes de la hoja era como una gran ese, y en lugar de que la hoja fuera recta parecía un gran ocho, pero la punta le daba aspecto de gota al revés y también tenía un extraño gravado con jeroglíficos,   que nunca avía visto. Temeroso de que volviera a hacer lo mismo Kovlak echo a correr, pero antes de adentrarse en el bosque la espada salió disparada asía el y se atoro en su cinto, este desesperado, de nuevo intento quitársela de encima, pero no consiguió nada, resignado, se sentó un momento intentando entender todo lo que acababa de pasar, pero el cansancio se apodero de él y se durmió debajo de un árbol.

Cuando ya avía salido por completo el sol un pequeño conjunto de nieve cayó sobre la cabeza de Kovlak el cual reacciono de inmediato sacando la espada de su cinto y dando tajos a diestra y siniestra, cuando por fin cayó en cuenta de que estaba en el mismo claro y con el arma en la mano de inmediato la soltó, esta cayó y se clavo hasta el mango en el suelo. -no me ha hecho nada, dijo Kovlak sorprendido, así que tomo sin temor del mago la espada, y por primera vez la aprecio de cerca, un extraño y delgado aro dorado marcaba unas protuberancias apenas visibles a los costados de la hoja, con dos dedos recorrió la espada del mango hasta la punta, de largo tenía dos metros y era extremadamente delgada y ligera a acepción de las protuberancias a los costados y nunca avía visto una espada mas lisa, tan lisa como el hielo e igual de fría, maravillado la contemplo un momento, pero después recordó que Zelim se avía quedado solo en el campamento, así que corrió a toda velocidad hasta llegar a la cueva, cuando llego Zelim estaba aun dormido en el suelo de la cueva, con cuidado Kovlak se metió en ella pero la espada golpeo una pared lo cual ocasiono que Zelim se levantara de inmediato, aun adormecido, tenía el mismo aspecto crispado y nervioso, Kovlak intento ocultar la espada pero esta se le resbalo de las manos y cayó en el suelo de piedra, Zelim se volteo de inmediato para ver que avía sucedido y al ver la gran perla en el mango, un brillo intenso asomo sus ojos porcinos,

-¿Qué es eso? Pregunto señalando el objeto, con su dedo regordete,

-No es de importancia tenemos que irnos, dijo Kovlak agachándose para recoger el arma, al pararse para evitar las preguntas salió de la cueva con cusas a la espalda y emprendió de nuevo el camino, Zelim lo alcanzo después corriendo, Kovlak lo miro y le pregunto.

-¿Cuanto camino nos falta?, Zelim se froto ambos brazos y luego hablo,

- Solo tres días. 

 

 

                                                                  Capitulo 3

                                                                  Zet Zatary

El viento gélido nocturno se coló entre las cobijas de Kovlak lo cual ocasiono que se levantara precipitadamente cayendo al césped, miro a su alrededor y observo una gran muralla de arboles que dificultaban su vista, la espesa maleza no lo dejaba ver a mas de dos metros después del primer árbol, después se giro y observo el gran tronco caídoque dividía el pequeño claro en el que avían decidido acampar, giro el cuello y miro a Zelim aun recostado en el césped  con la cabeza recargada en el gran tronco, el al contrario avía dormido sobre el tronco, aun veía su cobija meciéndose con el viento. Con el apoyo de sus brazos se levanto, se quito la cabellera de la frente, camino asía el bosque, y cuando estuvo totalmente seguro de que no lo podían observar, saco la espada de su cinto y la miro hipnotizado por aquella extraña belleza.

De pronto a la distancia una luz anaranjada y oscilante se distinguía en lo Profundo del bosque, Kovlak aguzo todos sus sentidos al máximo, un sonido de pesuñas chocando con el suelo boscoso se hiso evidente unos segundos después de el avistamiento, una gran carreta de madera se abría paso entre el bosque, al parecer sin jinete, cuatro bellos caballos negros, tiraban de ella con esfuerzo prominente, al pasar junto a su campamento, Kovlak también diviso a cuatro personas dentro, tres de ellas al parecer muy altas, vestidos totalmente de negro, el cuarto se escondía detrás de uno de ellos. En lo alto de la carreta yacían unos banderines color verde y dorado, ondeaban y dejaban ver una gran C con una flecha en el centro, de pronto uno de los hombres  hablo lo suficientemente alto para que Kovlak lo pudiera oír.

-Ese maldito pordiosero, debe estar cerca, en menos de lo que creen lo encontraremos.

Al escuchar estas palabras, de inmediato abrió los ojos de par en par y echo a correr al campamento, evadió los arboles, cruzo claros y por fin llego, se tiro al suelo sin aliento, dio barias bocanadas de aire, el sudor frio comenzó a recorrerle el rostro. Por fin se levanto aun jadeando, se acerco al campamento y comenzó a juntar las cosas para meterlas en los costales de cuero.

Con una piedrecita, golpeo a Zelim para que despertara, pero solo se movió y después se quedo de nuevo dormido. Enojado, se acerco a él, lo tomo de la camisa, lo levanto y lo lanzo asía las cosas, Zelim cayo y rodo asta detenerse en seco gracias al gran tronco.

-Comienza a recoger todo lo más rápido posible, nos persiguen los guardias, si no nos damos prisa, mañana despertaremos en una celda con grilletes y barrotes y además seriamos deportados hasta Aliquam, Zelim se incorporo de inmediato y comenzó a Guardar las cosas, a lo lejos se escucho el trote de los caballos, los dos se miraron asustados.

- Rápido. Susurro Kovlak impaciente al fin acabaron y el sonido se asía cada vez más intenso.

-De prisa, dijo Zelim con su Voz ronca y temblorosa, los dos se adentraron en el bosque, con las cosas en la espalda, corrieron y corrieron toda la noche hasta llegar a un bello ojo de agua, los dos individuos agotados, se tiraron a un lado, y se dispusieron a dormir, pero Zelim convenció a Kovlak de no quedarse ahí ya que los animales depredadores y presas llegaban a los ojos de agua para poder beber y sería peligroso además, ya que los guardias tal vez conocían el lugar e irían a llenar sus cantimploras, al fin decidieron no acampar ahí sino en lo interno del bosque y para evitar un nuevo avistamiento, estuvieron de acuerdo en no volver a encender una fogata hasta llegar a Draquilian, Zelim lo guio entre los arboles hasta llegar a un desnivel de tierra, que los protegería del viento nocturno, agotados se echaron en el césped.

La luz no llegaba debido a los nubarrones que se formaron sobre el bosque, una tormenta parecía inminente, así que los dos se negaron a caminar ese día, hicieron una especie de refugió con los sacos de cuero Kovlak saco de uno de los compartimentos de madera que estaban en su cinto, una ramita con 7 Hojas bellas, color purpura, con cuidado la tomo y la puso sobre su mano, la textura era aterciopelada y el aroma embriagador

-Esto es una planta Vilan, que ayuda a la regeneración de la piel y los huesos, me la dio un mago hace mucho tiempo.

Explico Kovlak. –Pero aun así siempre ha conservado su belleza. Quiero que comas una hoja con migo esta noche, para poder llegar sanos y salvos a Draquilian pase lo que pase.

Zelim seguía nervioso y crispado, de hecho Kovlak avía empezado a pensar que tal vez estaba enfermo, por eso avía decidido darle un poco de aquella planta, Zelim asintió y después se dio la vuelta para dormir. Una gran gota de lluvia mojo la Nariz de Kovlak este de inmediato, se oculto bajo el refugio y espero, durante todo el día y toda la tarde callo lluvia y granizo, el refugio afortunadamente resistió hasta el anochecer cuando por fin toda la tormenta avía acabado, el cielo se avía despejado por completo, y se podían admirar hermosas constelaciones de estrellas, la luna llena iluminaba el terreno como faro incesante.

Los dos se miraron satisfechos por el trabajo que avían hecho, Kovlak saco la planta y corto una hoja para cada uno, Zelim lo miro con una mirada arrepentida, pero no dijo nada y se comió la hoja, los dos se recostaron apoyando la cabeza en la colina que formaba el desnivel, unos minutos más tarde Zelim quedo profundamente dormido y Kovlak aprovecho el momento para alejarse y llenar las cantimploras de agua cristalina del ojo de agua, el llegar miro por precaución alrededor de el área, todo parecía estar tranquilo, con cuidado toco el agua fría con sus dedos el primer contacto izo que los bellos de sus brazos se erizaran por completo, se froto las manos para crear un poco de calor y después se hinco en una rodilla  y Sumergió los dos recipientes , observo como las burbujas ascendían a la superficie, después de un momento las saco del agua y tomo un poco para lavarse la cara, pero noto que el agua estaba aun más fría que cuando avía metido las cantimploras, se quito las manos del rostro y observo que el ojo de agua entero estaba burbujeando como si estuviera hirviendo y en un parpadeo el agua quedo congelada por completo.

Desconcertado Kovlak intento levantarse pero algo en la cintura se lo impedía, volteo la mirada y vio que la espada estaba enterrada en el agua que ahora era hielo. Sorprendido contemplo la escena un momento. Y al darse cuenta de que la espada avía ocasionado esto, con sus dos manos tomo el mango y la saco con tremendo esfuerzo y en un parpadeo el hielo se convirtió en agua de nuevo, aun sorprendido, se quedo un momento más con la espada en las manos, su respirar agitado producía pequeñas columnas de aliento congelado, que brotaban como el vapor al hervir el agua. Después de un momento en shock Por fin decidió regresar al campamento, cuando volvió Zelim seguía dormido, Kovlak encontró un árbol cerca y se acostó bajo este y después de un rato quedo también profundamente dormido.

Esa noche la mente caprichosa de Kovlak, no permitía que este conciliara bien el sueño ya que le asía soñar muertes y desastres, de pronto se despertó en medio de la madrugada, su corazón le golpeaba fuertemente el pecho, y grandes gotas de sudor le brotaban de la frente, se incorporo lentamente y dejo que su mente se aclarara,

-Solo fue un sueño, no te preocupes.

Se dijo a sí mismo, con los ojos entreabiertos volteo a donde se suponía que estaría Zelim, pero su lugar estaba vacío, confundido volteo a todas partes, pero el hombrecillo no se encontraba en ningún lado, a lo lejos se escucho el inconfundible silbido de una flecha rompiendo el viento asía un objetivo claro , Kovlak reacciono de inmediato y se tiro al suelo, la flecha se clavo como dardo en el tronco del árbol donde Kovlak avía decidido dormir, otros tres silbidos se escucharon a la distancia, Kovlak avanzo unos pasos y se tiro de nuevo al suelo, las flechas se clavaron  en el césped seguidas de otras tres flechas que se perdieron en la distancia, asustado corrió asía el bosque, pero la suerte no estaba de su lado una gran flecha roja se clavo en su brazo lo cual ocasiono que diera un tremendo grito de dolor, ahora avía revelado su posición.

Cuatro flechas del mismo color volaron por el bosque y de nuevo Kovlak las evadió, una de ellas le paso demasiado cerca y rasgo su abrigo obligándolo a tirarse, tirado en el suelo se arrastro asía el bosque, y cuando quedo totalmente cubierto por la espesa muralla de arboles, se levanto, arranco una gruesa y larga tira de tela de su abrigo, con esfuerzo de no gritar arranco lo más rápido posible la flecha, la cual salió bañada en sangre, desgarrando la piel y el musculo, con dolor en todo el cuerpo vendo su brazo, los silbidos seguían sonando con potencia cerca de él, se vendo el brazo para evitar desangrarse y cuando termino echo a correr cuesta arriba los silbidos se escuchaban cada vez mas cercanos, así que siguió el camino, de pronto escucho un trío de voces en lo profundo del bosque, al acercarse mas distinguió cuatro siluetas, tres de ellas al menos median 3 metros de alto, mientras que la cuarta ara más pequeño que Kovlak, intento acercarse más pero su brazo herido roso un árbol lo cual lo obligo a encogerse del dolor.

-Creo que está muerto.

Dijo uno de los tres hombres que tenía una frente ancha y piel morena al igual que los demás, sus cuerpos eran atléticos, y sus ojos, cafés y grandes, situados enfrente cual depredadores, todos eran increíblemente parecidos, excepto el más pequeño de todos, el al parecer era un joven, de piel blanca y nariz respingada, su cabello rizado y color castaño claro, sus ojos verdes y su cuerpo delgado y atlético.

-Mejor es asegurarnos.

Dijo el mismo hombre. –Zet ve a por las flechas e infórmanos si ves el cuerpo de al que mandaron acecinar. El chico de inmediato se abrió paso entre el bosque y camino entre los arboles directo al escondite de Kovlak, cuando Kovlak pensó que era el mejor momento con su brazo bueno tomo por el chaleco de cuero al muchacho y con su otra mano le tapo la boca, para evitar que hiciera algún ruido que lo delatara, lo tiro al césped cubierto de lodo y hojas húmedas, mientras lo retenía, puso su dedo índice en los labios y dijo.

-¡shhhhh!

El chico se quedo inmóvil  en el lodo, y serró los ojos. Kovlak siguió observando, espero un buen rato hasta que por fin los hombres colocaron sus arcos en sus fundas. Era el momento indicado, con el corazón latiendo veloz mente y la adrenalina en el cuerpo, quito con cuidado la mano con la que tapaba la boca del chico, este no izo ningún movimiento, con la misma mano saco sin hacer ruido la espada que se avía encontrado, con cuidado salió de su escondite y se oculto tras otro árbol y cuando estaba lo más cerca que podía estar salió de su escondite de un brinco al mismo tiempo que gritaba para llenar de energía su cuerpo, los hombres desconcertados intentaron sacar sus arcos pero fue demasiado tarde, Kovlak con un movimiento diestro, rajo la garganta del que estuviera más cerca, este se tiro en el suelo y se quedo sin aliento unos instantes después, los otros dos sacaron sus arcos y se disparo la primer flecha, que fue repelida al instante por el lado plano de la espada, con otro movimiento, veloz partió por la mitad los dos arcos y repelió la ultima flecha que estos dispararían, uno de los hombres se abalanzo contra Kovlak golpeándolo en el estomago y dejándolo sin aliento, el golpe que le avían propinado avía sido tremendamente fuerte, no pudo resistirlo más y cayó de rodillas al suelo, el mismo hombre saco una daga plateada con la que intento cortar la garganta de Kovlak, pero él fue más rápido y con su espada izo un tajo largo en el brazo de el hombre, y con otro movimiento sagas atravesó el pecho de este, que cayó, lo último que pudo hacer fue mirar a su acecino, Kovlak retiro la espada y miro los ojos de el hombre que ahora yacían sin vida, al ver eso el tercero echo a correr increíblemente rápido, pero Kovlak coloco la espada en la punta de sus dedos y la lanzo cual si fuera lanza  la espada silbo y se clavo en la espalda del hombre que cayó pesadamente en el suelo fangoso, Kovlak casado y adolorido, manchado de sangre y derramando la misma, camino hasta el hombre que yacía en el suelo, retiro la espada y la clavo en el frio suelo para limpiarle la sangre con la que se avía profanado.

Kovlak se levanto la camisa y observo su abdomen, este se avía tornado de un tono purpura intenso, con dolor camino hasta donde yacía el chico que seguía tirado en el césped con los ojos cerrados.

-Tranquilo chico no te are nada.

El chico se levanto y lo miro asustado,

-Dime como te llamas y cuántos años tienes.

-Mi nombre, señor es, Zet Zatary, soy arquero de la guardia de los Cordianos, la tercera nación de Gladiss Patriam, y tengo veintiún años, he venido porque alguien nos ha mandado matarlo y yo soy uno de los mejores arqueros de mi categoría.

-Bueno eso es obvio los mejores arqueros de los Cordianos siempre han sido humanos, pero bueno te tengo un trato, solamente tienes que contestar una pregunta antes de hacer el trato, ¿sabes llegar a Draquilian?

-Zet asintió al instante.

-Entonces este es el trato, si tú me llevas a Draquilian prometo darte alimento agua y quinientas metas.

Zet pensó un instante, pero por fin después de un momento acepto. Los dos hombres bajaron hasta el desnivel y al llegar Kovlak tomo otra pequeña hoja de Vilan y la comió, segundos después la herida de la flecha y el gran moretón del puñetazo sanaron y sus energías regresaron, los dos juntaron las cosas y las pusieron en sus espaldas.

-Bueno espero que no tardemos mucho.

Zet lo miro y dijo.

-No se preocupe para mañana en la noche podremos ver Draquilian en la distancia, junto con sus bellos edificios y fachadas.

Y después de decir esto la luz del alba alumbro el horizonte y se adentraron en el bosque que se imponia ante sus miradas.

 

 

 

 

                                                                         Capitulo 4

                                                              Draquilian la gran ciudad

La luz de luna creciente menguante, ilumino el rostro pálido de Zet que se levanto con cuidado y se sentó cruzando las piernas. Miro a ambos lados del claro en donde se encontraba, sus ojos verdes, le pesaban pero el luchaba por permanecer despierto, pequeñas manchas borrosas aparecieron en su mirada, el sueño lo vencía, luchando por permanecer despierto, se levanto apoyando las manos en el césped, y con un leve impulso se puso en pie. Acercándose a los restos de la fogata, en la cual aun podían verse pequeñas flamitas azules asiéndose grandes y pequeñas. Tomo su cantimplora la cual estaba situada dentro de su chaleco, esta tenia unida una daga plateada a un costado gracias a una especie de líquido pegajoso. Miro alternamente la daga y a Kovlak el cual yacía dormido bajo un árbol bastante alto, con pesar arranco la daga y la empuño con inseguridad, abrió la cantimplora y tomo un prolongado sorbo de esta, volvió a mirar a Kovlak el cual se removió en su lugar inquieto, Zet se acerco cauteloso, la mano comenzó a temblarle a medida que se acercaba a él, cada paso se volvía altamente ruidoso para el ya que crujían las hojas de los arboles bajo sus pies. A lo lejos la luz del alba salió por el horizonte, Zet miro asía este y contemplo el sol un momento. Un tirón fuerte en su brazo ocasiono que cayera de boca al suelo. Allí estaba Kovlak con su fuerte brazo sosteniendo la daga firmemente, una mirada severa atravesaba los ojos de Zet el cual se encogió en el suelo. Sin decir nada  Kovlak se acerco a Zet y se sentó junto a él.

-se por lo que estas pasando –dijo Kovlak con un tono comprensivo- se que estas confundido y tal vez asta deprimido, si yo fuera tu ya me hubiera acecinado aun antes siquiera de hacer el trato, pero tu Zet, tú tienes un corazón humilde y bondadoso, en ti he visto muchas cosas buenas, con solo mirar tus ojos uno sabe que eres un chico inocente y con muchos sueños y aspiraciones, por eso se que tu no me mataras y por eso se que cumplirás tu palabra.

Zet miro a Kovlak el cual lo miraba tranquilamente, el corazón de Zet por fin se quebró y comenzó a llorar en silencio.

-Creo que será mejor dejarte solo –Kovlak se levanto y se alejo.

Zet miro a Kovlak el cual se alejo del claro y se perdió de la vista.

El sol avía salido por completo cuando Zet y Kovlak estaban listos para partir, ambos se adentraron en el bosque quien comenzaba a tornarse de un tono rojizo, las hojas de algunos de los arboles comenzaban a caer, y los pocos pinos que quedaban se veían totalmente secos y sin vida.

Por fin avían cruzado al otro lado de la quinta nación de Gadiss Patriam, y Zet conocía bien esta nación ya que de esta provenía. En su niñez Zet avía recorrido cada sendero, camino y ruta desconocida de las afueras de Draquilian, conocía el lugar como la palma de su mano, solo esperaba que la gran ciudad no hubiera cambiado.  Los arboles comenzaron a agitarse despacio, se aproximaba un gran ventarrón, Zet lo supo de inmediato ya que era raro que estos árboles se llegaran siquiera a mecer, de inmediato se lo informo a su acompañante, y lo guio por otra ruta para evitar que el viento les afectase.

-esta ruta tardara un poco más –dijo Zet cuando la noche se aproximaba. -Pero si seguimos el sendero el viento será menos fuerte que si seguimos por el camino corto.

Grandes holeadas de viento azotaban el pequeño refugio con el que contaban al anochecer, el bosque se lamentaba, los arboles crujían, los animales correteaban asustados, y la luna al parecer ya no quería alumbrar su camino, la  noche y su oscuridad perversa avían dominado el lugar. El miedo no era problema, la vista de Zet era aun más aguda de lo normal, cada pequeño rayo de luz que de las estrellas brotaba, era aprovechado al máximo por sus ojos, mientras que Kovlak parecía un ciego ambulante, caminando torpemente y chocando de vez en cuando con algún árbol que se interponía en su camino, el viento impedía la formación del fuego, así que estaban en total obscuridad.

-vamos chico tenemos que dormir –dijo Kovlak frotándose los ojos. –no dejes que el viento interrumpa tu descanso.

Zet lo miraba con una mueca, al parecer no conocía bien las virtudes de los Cordianos.

-el sueño solo es una pérdida de tiempo –dijo el chico con un tono insolente. –solo es necesario dormir cuando al día siguiente abra guerra, cada pequeña gota de energía que no uso, es almacenada, por eso no parpadeo demasiado, por eso no corro demasiado, por eso no como demasiado y por eso puedo seguir sin detenerme. Si fuera por mi yo seguiría caminando asía la cuidad, pero usted necesita dormir, yo no.

Un sonoro ronquido lo distrajo, al voltear miro el cuerpo de Kovlak yacía en el césped dormido. Zet soltó una pequeña risita y Comenzó a mirar las estrellas.

A la mañana siguiente, el viento parecía haberse rendido por completo, ni una pequeña brisa se sentía en el lugar, el aire puro era reconfortante y llenaba de alegría la vida de Zet, extrañaba tan gratificante sensación, el sol anunciaba la mañana, y los rayos dorados, por fin despertaron a Kovlak, quien al parecer avía pasado una pésima noche.

-Vamos ay que avanzar –dijo Zet riendo a carcajadas al ver a su compañero. –que el sueño no interrumpa tu viaje.

Kovlak lo miro, y la risa lo contagio, ambos rieron un buen rato.

-Bueno chico basta de tanta risa, ayúdame a cargar esto y vayamos a Draquilian.

Zet tomo las cosas las puso en su espalda y emprendieron de nuevo el viaje.

Para el atardecer, una pequeña columna de humo se distinguía a lo lejos, Zet supo de inmediato que se trataba de la gran herrería a la orilla de Draquilian, por fin solo faltaba poco para poder distinguir los edificios, explico esto a Kovlak el cual grito de alegría, ambos se dieron un fuerte abrazo y se felicitaron.

Y cuando el sol se empezaba a esconder tras las montañas, la ciudad quedo tapada totalmente por un gran muro de piedra que rodeaba toda la ciudad, Zet quedo atónito, no recordaba aquel gran muro, solo una baya de madera, al parecer después de la llegada de Sadek avían reforzado cada centímetro de la ciudad, una serie de torres se levantaban desde la tierra, y se imponían como gigantes de piedra, cada una de ellas tenía una gran ballesta, que defendía su lugar.

-Bien estamos a punto de entrar en ella –dijo Kovlak contemplando la escena. –Después del ataque, creí que nunca llegaría.

Zet asintió comprensivo y dijo.

-Para mañana podremos comer un delicioso caldo de gallina, en el centro de Draquilian, no desesperes mi amigo, por que pronto podrás cumplir tu cometido.

El fuego asilaba tranquilo junto al campamento, Zet lo miraba hipnotizado, Mientras Kovlak contemplaba su arma sin prestar atención en nada mas, Zet lo miro de reojo y observo que se disponía a ponerla al fuego, intrigado volteo al momento que la punta metálica era lamida por las llamas que se torcieron al tocar el metal y se elevaron creando un inmenso remolino escarlata, este se trago a ambos y los rodeo cual fiera asechando.

La espada avía salido disparada y se avía enterrado en uno de los leños de los que provenían las llamas que en este momento se serraban cada vez más, ambos se tiraron al suelo y rodaron al centro para evitar ser incinerados, Kovlak estiro su brazo potente y tomo por el mango la espada, con fuerza tiro de esta pero el arma se negaba a ser removida, Zet se puso de rodillas y ayudo a Kovlak para sacar la espada, ambos tiraron de ella hasta que por fin fue retirada, el fuego se expandió dando violentos giros y espirales, se torno de una forma delgada y larga como serpiente de fuego y se disparo al firmamento en el cual se perdió dirigido a las estrellas. Segundos más tarde la obscuridad absorbió el lugar dejando a los hombres jadeando y sin aliento. El fuego ahora solo se veía como un punto anaranjado en el cielo, que derramaba obscuridad por doquier y sin embargo el bosque parecía alumbrado por un faro invisible. Los hombres seguían tirados boca arriba.

-¿Qué diablos fue eso? ¿Acaso eres un brujo? –Zet miro a Kovlak quien vacilaba para dar la respuesta.

-Tal vez te parezca raro, o tal vez no me creas, pero te aseguro que es verdad –Kovlak le explico a Zet cada cosa y detalle de su experiencia, Zet a cada palabra que él decía mas se interesaba por el arma, una vez avía escuchado una historia sobre el hijo del universo, el sabio de su aldea contaba la historia a los nuevos aprendices del arte del arco y flecha, el viejo decía que el universo avía engendrado atreves de una mujer a un hombre que sería el legendario guerrero que destruiría el imperio de Sadek, pero hasta ahora, Zet solo avía pensado que era una historia para que el pueblo no se diera por vencido, aunque no le avía funcionado demasiado, los únicos que creían en aquella historia, eran los niños, el viejo y el, pero cada día que pasaba era menos probable que fuese verdad, hasta ese día, el alma de Zet se lleno de esperanza y sintió que el estar a pocos quilómetros de Draquilian merecía no descansar, al terminar el relato Zet convenció a Kovlak de no acampar y seguir hasta la ciudad, Kovlak se vio interesado del cambio de planes, pero aun así no se opuso a la idea, se colocaron de nuevo las cosas en la espalda y se dirigieron a la ciudad que se asía más grande a cada paso, las torres se podían distinguir a hora como 12  protegiendo cada flanco de la ciudad y el gran muro de piedra, la rodeaba por completo.

Zet se dio cuenta de que las fuerzas de Kovlak flaqueaban cada vez más, sus pasos se volvían cortos y lentos y las piernas le temblaban a cada uno de ellos, preocupado le izo descansar un momento y aprovecho para preguntar.

-¿Cómo encontraremos al chico? –Kovlak miro a Zet pensativo, su rostro parecía el de un feroz león asechando.

-No lo sé, no me lo avía preguntado, tienes razón como demonios lo encontraremos en tan grande ciudad ni siquiera se su nombre, la decepción cayo de nuevo en la mente de Zet.

-Entonces no tiene sentido seguir, es mejor que descansemos y mañana intentar encontrarlo en tan enorme ciudad –ambos estuvieron de acuerdo y acamparon sin volver a dirigirse la palabra.

Una trompetada resonó por el bosque, Zet miro a lo lejos y distinguió seis formaciones de caballos y jinetes, corriendo asía el bosque, de inmediato despertó a Kovlak y lo guio por un sendero que los llevaría a la tercera entrada de Draquilian, pero al estar a 2 kilómetros de distancia se distinguió la misma escena, seis formaciones de caballos saliendo de la ciudad y cayeron en cuenta de que algo malo estaba pasando, seguidos de los caballos cincuenta hombres armados salieron de la ciudad, siguieron saliendo guerreros cuatro horas más, las pisadas de los hombres asían vibrar el suelo y los arboles, Zet y Kovlak esperaron hasta que por fin el ejercito dejo de salir, los dos caminaron esos dos kilómetros, hasta llegar a la entrada, el sol estaba en su máximo punto llenando de luz la ciudad la cual lucia hermosa con sus edificios y fachadas color bronce y sus gentes alegres regando alegría en todos lados, esos eran los recuerdos de Zet quien tenia cierta emoción, asía ya catorce años que no veía su ciudad natal.

Al llegar a la puerta el lugar manchado por las pisadas que llenaban la tierra, una imponente puerta de acero les impedía el paso, un guardia obeso y calvo se acerco a ellos y pregunto cuál era el motivo de su visita, a lo cual respondieron que querían comerciar sus productos, así fue que los dejo pasar, grandes cadenas tiraron de la puerta la cual produjo un sonido tremendamente espeluznante. Al ser abiertas las puertas, un aire acalorado salió de la ciudad, la cual yacía llena de gente con miradas preocupadas y sujetándose entre ellos, cada persona sola volteaba constantemente la mirada, temiendo que lo persiguieran.

Los dos entraron caminando a paso apretado mirando a toda esa gente acelerada, los edificios se levantaban a su alrededor creando caminos, los cuales estaban hechos de piedra blanca y caliza, un gran edificio negro que se encontraba en el centro de cuatro edificios más pequeños, emanaba humo a grandes cantidades por una gran chimenea gris que salía por un costado, el sonido de los martillos chocando con el metal era ensordecedor, así que decidieron apartarse de ese lugar y dirigirse al centro.

Cada cosa que veía Zet lo asía sentirse aun más nostálgico y deprimido, toda la gente buena que conocía avía desaparecido, ahora solo veía gente asustada e insegura, pasaron por pequeños comercios los cuales Zet reconoció de inmediato, era ahí donde él solía jugar con sus amigos, también pasaron por una pequeña cabaña la cual parcia estar a punto de caer, sus muros de madera ahora parecían débiles tablones torcidos, ahí avía vivido en su infancia, la nostalgia lo invadió, un par de lagrimas asomaron en sus ojos verdes, de inmediato volteo la mirada y observo una pequeña catedral con un águila plateada en la puerta, era esta donde conoció a su mejor amigo el cual no avía visto en mucho tiempo, la ves que se separaron fue la ves en que descubrieron que eran hermanos, cada buen recuerdo lo asía sonreír, llorar y pensar .

Caminaron toda la tarde hasta el anochecer, avían decidido quedarse en una pequeña hostería, en la cual descansaron hasta el día siguiente, la noche llenaba de belleza la ciudad la cual encendía antorchas a las afueras de sus hogares,  las cayes parecían lagos de fuego y las casas pequeños montoncitos de ceniza y así fue como se vio la primer noche en Draquilian.

 

 

                                                              Capitulo 5

                                                        Las cinco leyendas

Un estruendo potente resonó en la ciudad que tembló ante tal acontecimiento, de todas las fachadas salieron los dueños y residentes al tiempo que la ciudad volvía a estremecerse. Un dragón gris platinado se distinguió sobre la  cuarta torre que rodeaba la ciudad, mientras con su cola arremetía esta y conseguía derribarle, grandes fragmentos de piedra caían sobre la herrería quien era despedazada y echaba humo sin control, una gran horda de soldados con armaduras de plata, entraron por el hueco que la torre avía dejado y con sus arcos encendidos comenzaron a atacar los pequeños hogares, las puertas de hierro fueron derribadas por un enorme león de fuego que rujia y asía estremecer a cada persona habitante de Draquilian, una mujer de cabellos obscuros y rizados cabalgaba a la bestia que lanzaba zarpazos al aire, los cabellos le tapaban los ojos asiendo que se viera aun más espeluznante y en su mano derecha cargaba una espada negra echa de fragmentos de algún cristal, una risotada erizo el bello de las personas expectantes, la mujer se aclaro la garganta y hablo.

-Queridos habitantes de Draquilian, su momento llegó, en el nombre de Sadek el dueño de toda Gladiss Patriam, proclamo esta ciudad su nuevo imperio y los destierro de la ciudad con el poder que me confiere su nuevo amo y señor, temed hombres y mujeres, temed viejos, viejas, niños y niñas, arrodillaos ante su dios que en este momento los conquista y el que decida oponerse o revelarse, será desollado vivo por mi espada. -otra risotada resonó en la ciudad mientras otros 3 dragones aparecían detrás de ella, echando fuego por el hocico y quemando todo lo que se les imponía, una serie de nubarrones se apodero del cielo que se obscureció y echo relámpagos, una creatura negra parecida a un ave descendió del remolino de nubes que se avía formado, al bajar la creatura un hombre sobre su lomo levanto un estandarte que parecían llamas incandescentes que decían algo en un extraño idioma, estas latigueaban en todas direcciones, el hombre se incorporo dejando caer su cabello grisáceo sobre sus hombros y dejo ver sus ojos que parecían vacios y sin vida, negros y sin una pisca de brillo, una sonrisa blanquecina y tremendamente horrorosa, se dibujo su rostro amarillento e iluminado por el estandarte, al ver que las personas se arrodillaban y le rendían tributo, la mujer que a sus espaldas, reía ordeno a los dragones matar a todo ser viviente que aun respirara y se opusiera a arrodillarse y estos obedecieron, una última risa se escucho mientras el hombre que cabalgaba a la bestia negra parecida a un ave, creaba una onda masiva de devastación con un solo grito, asiendo estremecer a la ciudad nuevamente.

Zet se levanto de prisa, se encontraba sentado en el suelo de madera de la habitación que se les avía asignado, su frente se avía perlado por el sudor frio que le recorría su rostro, hace tiempo no avía dormido. El corazón le golpeteaba fuertemente el pecho, su respiración era agitada y se cortaba en ocasiones, volteo la mirada asía una ventana cerrada por unas puertas de madera talladas a mano, se levanto con cuidado y con su mano derecha abrió las puertecillas que rechinaron y se opusieron un momento, al ser abiertas Zet temía que algo de su sueño pasara, pero al ver por la ventana, noto que el día era hermoso con pocas nubes dejaba ver el color rosado de la mañana, con curiosidad saco la mano por la ventana y sintió la briza matutina, por fin tranquilo se dirigió a la puerta que permitía salir, pero antes de salir noto algo, dirigió la mirada a el catre donde Kovlak avía dormido y este se encontraba vacío, pensó que tal vez avía salido a buscar provisiones u otra cosa, sin prestar atención a la situación, salió del cuarto. Bajo unos cuantos pisos por unas escaleras de madera y salió por una puerta grande del mismo material que todo el lugar, con un leve empujón salió de la hostería y comenzó a caminar por el lugar, cada cosa que veía asía que nuevos recuerdos aparecieran en su mente, recordaba a sus viejos amigos riendo y corriendo por las calles que en ese entonces era solo tierra, recordaba como jugaban a asustar a la ovejas y como era perseguido por Gerch el guardia de la ciudad, recordaba cuando imaginaban a ser un arquero de elite y ahora eso es, camino unas cuantas horas recordando sus aventuras, hasta que llego a una vieja carpintería, el lugar no lo recordaba, intento hacer memoria pero no tenía ningún recuerdo sobre la fachada. El lugar estaba hecho de una madera blanca distinta a la de las demás casas, observo que afuera tenían un gran letrero del mismo material que decía, carpintería D.N, Zet enarco una ceja intrigado, el  local estaba vacío así que aprovecho y se adentro en el, al estar adentro miro unas cuantas cosas, pequeñas figurillas de madera, algunas herramientas y aserrín por todas partes el suelo se encontró tapizado por astillas y clavos oxidados, también vio unas tablas a medio cortar, una extraña silueta apareció en las sombras, curioso se acerco y palpo la figura que reacciono con un estrepitoso movimiento, Zet se echo atrás y cayó de espaldas un viejo calvo y al parecer siego salió dentro de las sombras, y tanteo la madera.

-¡Quien anda ahí! -Grito el viejo con un tono asustado, Zet  se levanto de inmediato y respondió apresuradamente.

-Mi nombre es Zet señor Zet Zatary. –El viejo dio un respingo al escuchar a Zet.

-¿Me has dicho que te llamas Zet Zatary?

-Así es señor. –el viejo sonrió y extendió su mano al aire, Zet sin pensar estrecho la mano del viejo, el cual rio de gusto.

-Tu mi querido amigo eres descendiente de Lioguen Krock ¿no es así?, el arquero más famoso de toda la historia. -El viejo se acomodo en una pequeña banca y saco de debajo de esta, un báculo de cristal apoyando ambas manos en él y sonriendo al vacio como si pudiera ver a alguien ahí –toma asiento mi querido amigo, ¿alguna vez avías escuchado hablar de Lioguen Krock? A pero por supuesto que torpe soy.

Zet acerco un taburete y se puso frente al viejo que le sonreía amablemente –No señor, jamás, nunca conocí siquiera el nombre de mi padre.

-Como puede ser, ¿de dónde vienes? ¡Ho! Disculpa mi descortesía mi nombre es Nague

- Mucho gusto señor, yo vengó de Zatir Cordian la ciudad de los arqueros.

-Me sorprende que no lo conozcas, ¿te gustaría que te contara la historia de Lioguen Krock? –Zet asintió pero al recordar que el hombre era ciego respondió. El viejo se acomodo en su lugar y de su chaleco de piel saco una bota de vino y tomo un trago, tardo un instante, se aclaro la garganta y comenzó.

-Bueno según las historias que me contaron a lo largo de mis viajes por los veinte continentes del mundo, escuche alguna vez sobre cinco héroes de leyenda, en cada ciudad que visitaba resonaban los nombres de tan mencionados héroes y ellos eran, Saga iris maestra en el arte de la espada, Reyem Saárum maestro del arte de la mente, Adelem Septim soldado elite de escudo de Ceverin, Legionis Dux genio y maestro de la magia y Lioguen Krock el rey de la flecha y maestro del arco, todos relacionados de alguna manera y solo a dos de los cinco he podido conocer.

-Un momento. –Interrumpió Zet – ¿Acaso está ablando de Reyem Saárum el mismo que es rey de la quinta nación de Gladiss Patriam y de Adelem Septim el rey de la primera nación? -El viejo asintió tranquilamente asiendo rechinar la banca en donde se encontraba.

-De los mismos, ¿en que estaba? ¡O ya recuerdo!, la historia de Lioguen Krock comienza en el continente decimo cuarto, según lo que yo sé, antes de que Sadek viniera a Gladiss Patriam, paso por los demás continentes devastando cada uno, como ves no falta mucho para que este lugar corra el mismo destino, Sadek acabo con ese continente y destruyo cada hogar y familia que se le opuso, solo hubo pocos sobrevivientes de tan desastrosa situación y uno de ellos fue Lioguen Krock, el se aventuro solo al mar, y navego por mucho tiempo hasta llegar a Satir Cordian, tu ciudad, en ese entonces esta ciudad era solo una pequeña mancha poco conocida en Gladiss Patriam, pocos saben su origen, lo que ocurrió fue que llego a una de las costas de este entonces pueblo, donde lo encontró el fundador de la tercera nación de Gladiss Patriam, Ceverin Cordian, el lo encontró en muy mal estado, ya que el entonces niño avía pasado un largo tiempo sin probar bocado alguno -Zet se dispuso a interrumpir para aclarar una duda, pero se cayó pensando que sería mejor preguntar al final del relato.

-El crio a Krock junto con los demás héroes, como sus propios hijos, les enseño todo lo que savia sobre la caza y sobre la espada sobre la magia, sobre el control mental y sobre el escudo, pero al notar que Krock era especialmente magnifico en la caza con arco y flecha, decidió enseñarle el arte del arco, el chico tenía un talento natural para esto, su vista era magnifica, y su puntería extraordinaria, no tardo mucho antes de superar a su maestro y después a el mejor del pueblo, pronto se dio a conocer entre la gente, con ayuda de su maestro, fundo a los Cordianos y a los Ceverianos, ambos ejércitos distintos pero siempre hermanos, Pero un día alguien del pueblo informo que una horda de piratas de otro continente se dirigía a Satir Cordian, los dos ejércitos se prepararon, subieron a sus barcos de batalla y se pusieron en marcha, antes siquiera de averiguar si estos piratas eran o no amigables, comenzó una ardua batalla, flechas se disparaban, espadas entrechocaban, lideres eran derribados y soldados acecinados, en esta batalla, aconteció lo muerte de Ceverin Cordian, Krock no lo supo hasta después de la batalla. Con deseos de venganza Lioguen se aventuro al continente de donde provenían estos invasores y con ayuda de sus compañeros conquistaron lo que ahora es el pueblo de los Seanitas, tomo el control de este lugar y lo defendió durante mucho tiempo, las demás leyendas cuentan sobre cómo Lioguen Krock derribo un barco con solo una flecha, como ayudo en la batalla contra el ejército rebelde de los Seanitas, como ayudo a los Cordianos a unirse de nuevo con los Ceverinos, como logro domar a el primer Ignis en toda la historia y como ayudo en la conquista de lo que ahora es Gladiss Patriam y fue ahí donde contrajo matrimonio con una bella chica llamada, Caila, Zatary y con ella tuvo dos hijos y hoy tuve la suerte de conocer a uno de ellos y un año después de esto aconteció la llegada de Sadek a Gladiss Patriam y esa su la historia.

Al terminar el relato Zet seguía intrigado, charlo un rato con Nague quien aclaro las dudas, Nage le explico que en una de las doce ciudades de la tercera nación, avía una estatua de Lioguen Krock y una de Ceverin Cordian, también le explico que lo que Nague le cuenta es relativamente hace poco tiempo y que lo más probable era que su padre es Lioguen Krock, también explico que su madre avía vivido mucho tiempo en Draquilian siquiera antes de que el llegara ahí y Zet respondió las preguntas de Nague.

-Pero ¿cuál es la historia de Los demás, que ocurrió con ellos? –El viejo sonrió complacido por contestar su pregunta.

-Te contare las demás leyendas con gusto mi amigo –Volvió a tomar un trago de su bota de vino y comenzó de nuevo.

-Para poder contarte la historia de las demás leyendas primero tengo que contarte la historia de Ceverin Cordian su maestro, según me contaron Ceverin cuando murió era relativamente joven en la edad promedio de su raza que son los Cordianos, antes llamados los Maximentrim, el tenia alrededor de unos ciento cincuenta años la mitad de lo que viven los Cordianos, pero cuando el apenas era un joven, se propuso a mesclar el arte de la espada con la de el escudo, así pues invento un arma llamada escudo de Ceverin, este consiste en un escudo pequeño con cinco hojas de espada en formación de estrella, su invento lo llevo a ser el líder de un ejército en el tiempo de la conquista de el vigésimo primero continente, que luego se unió con el vigésimo creando Gladiss Patriam, la unión de cinco naciones, después de la conquista Ceverin se convirtió en maestro y en un hombre muy sabio, fundó una escuela de soldados que luego se convertirían en la guardia imperial, pero un día la mitad de su pueblo se dividió creando la división de los en ese momento nombrados Maximentrim, el pueblo se convirtió en un campo de batalla, el escapo de si ciudad, con esperanzas de que su pueblo no se separara para siempre y se adentro en la quinta nación de Gladiss Patriam la ciudad de los humanos, ahí conoció a muchos maestros y sabios y de ellos aprendió lo mas que pudo, creo nuevas técnicas de batalla y descubrió un nuevo uso para la magia, llamado control mental o Patefacio y la aplico en su pueblo para convencerlos de unirse de nuevo, al fin regreso a su tierra, cuando se entero de cuatro chicos que eran hermanos y avían quedado huérfanos en la batalla, así que él decidió hacerse cargo de ellos, pero descubrió que no eran Cordianos sino humanos y al haber convivido con ellos mucho tiempo logro enseñarle a cada uno lo que el avía descubierto, así pues se forjo una meta nueva, crear cinco héroes que en el futuro gobernarían sabiamente las cinco naciones Gladiss Patriam, pero faltaba un chico, uno que fuera especial que fuera diferente, recorrió cada nación buscando, al que sería el elegido, pero ninguno resultaba especial, hasta que encontró a Lioguen Krock y lo crio bien y lo entreno llego a quererlo aun mas que su propia vida y fue por eso por lo que murió, Lioguen se dirigía solo a enfrentarse con aquella horda de piratas, y estuvo a punto de morir pero Cevelin lo salvo, se puso entre él y la filosa arma que le hubiera dado fin a su alumno, ahí fue que su vida termino y esa es su historia.

Y ahora te contare la historia de Adelem Septim, el más pequeño de los cuatro hermanos, de este personaje no conozco su infancia, solo sé que es uno de los pocos que se han enfrentado a Sadek, se dice que aun sigue vivo pero pocos lo creen ya que los pocos que se han enfrentado a Sadek no han salido con vida, pero yo mi amigo, yo sí creo que sigue vivo, porque ninguno de los alumnos de Ceverin harían algo sin que no lo puedan lograr, cada uno de ellos logro lo que ningún otro haya podido hacer, Adelem tuvo tres hijos, pero todos murieron en manos de Sadek, por esa razón fue que el ataco directamente su castillo en el centro de Gladiss Patriam junto con la mitad de los Golemos que son los habitantes de la primer nación, ellos atacaron y lograron detener el progreso de Sadek durante un mes entero, pero finalmente la guerra se perdió y Sadek triunfo de nuevo, también se dice que Adelem ha sido el único que ha podido combatir mano a mano con Sadek, pero lamentable mente nadie lo ha podido confirmar, el es del que casi nadie sabe, pero aun así, se un par de historias sobre sus logros, me contaron una vez que él fue el primero en ver la Gladiam Espectro o Espada Espectral, esta espada es extremadamente rara solo un par de personas la pudieron ver una de ellas Septim, pero extrañamente a desaparecido de los lugares donde han afirmado verla, se dice que es una espada que vive y que tiene el espíritu de un ángel ya que han afirmado que emite un resplandor plateado, muchos cuentan que la espada tiene el poder de controlar los elementos a su conveniencia, pero nadie está seguro. –un pensamiento fugaz cruzo la mente de Zet y recordó la espada que avía encontrado Kovlak, pero el ya conocía esa historia y cada vez tenía más esperanzas de que fuera cierto –pero creo que es solo una mentira, aun así seria maravilloso si de verdad existiera. –Nague suspiro y tardo un momento antes de que volviera a hablar –pero volviendo al tema, Adelem fue un gran héroe y nunca dejara de serlo y esa es su historia.

Ahora te contare la historia de Legionis Dux, el es un gran mago, pocos han podido realizar sus hechizos,  el descubrió que la energía que producía su magia podía ser usada en cualquier material y no solo en los cuatro elementos, sus hechizos son realmente complejos y requieren años de práctica, cuando él era joven capturo a un dragón y lo llamo Buniguer, el rey de los cielos lo llaman muchos, aun se puede ver algunas veces surcando el cielo junto con su amo aunque nadie sabe exactamente donde se ocultan, muchas veces Dux se aparece entre las ciudades fascinando a los aldeanos con sus trucos, en su niñez al ser el hermano mayor de los cuatro hermanos, fe el primero en aprender las cosas que les enseñaba Ceverin, el chico era muy bueno con la magia y pronto alcanzo a volverse un gran mago, el viajo de continente en continente aprendiendo sobre otras costumbres y otros materiales con los que podía inter actuar, el creo la mayoría de las plantas curativas que se conocen hoy en día, invento la más famosa de todas, la llama de Vilan, pocos han tenido la suerte de poseer siquiera una sola de sus hojas, es una bella planta color violeta y crese en racimos de siete y cada una tiene siete hojas, solo florecen una vez cada cien años y solo Dux tiene la suficiente experiencia como para apresurar su crecimiento. Después de viajar por el mundo regreso a Gladiss Patriam, Paso mucho tiempo encerrado en su castillo en la segunda nación de Gladiss Patriam, las personas susurraban y contaban que estaba en su lecho de muerte, algunos decían que tenía una grave enfermedad y que no duraría mucho, pero un día salió con una bella perla en sus manos, y conto a las personas su descubrimiento, avía creado la Perla de Cian, logro mesclar las propiedades curativas de la perla con las propiedades mágicas de el fuego de dragón, descubrió que al calentar durante cuatro lunas llenas una perla con el fuego de un dragón, esta absorbe sus propiedades y cambia a un color cian, de ahí el nombre, estas perlas son muy poco comunes, solo algunas cosas tienen una de estas incrustada y balen mucho dinero. Paso el tiempo y Dux veía a su país crecer, pero sentía un gran vacío en su interior, el tenia que hacer que sus secretos pasaran a las siguientes generaciones, necesitaba a un heredero para que su nación no muriera, pero lamentablemente ese día aun no ha llegado, se cree que nunca llegara alguien con sus habilidades para remplazarlo y esa es su historia. –Zet estaba fascinado por las historias del hombre, su mente estallaba en imaginación y alegría, mientras pensaba en la perla de la que le avían hablado miro por la ventana y observo, el sol estaba en su máximo punto y la ciudad era bulliciosa, a lo lejos una pequeña nube gris se diviso y sin prestar atención a esta regreso la mirada a Nague.

-Ahora te contare la historia de Reyem Saárum, el es el más famoso de todos, ya que el llego a poseer el control total de Gladiss Patriam durante cinco años, en ese lapso controlo bien la nación pero también fue en esa época cuando Sadek llego así que tuvo que otorgar las naciones a sus hermanos, en su juventud él fue el más rebelde de los cinco héroes, se pasaba el día discutiendo con su maestro, naturalmente creció y pretendía ser el que savia mas de todos y el que pretendía tomar el puesto de líder del grupo y su temperamento nuca cambio, de los cinco él fue el que menos logros obtuvo, pero el que mejor ha defendido sus tierras, el es un gran líder ya que se preocupa más en su nación que en si mismo, sus tropas bien formadas han impedido hasta ahora que los ejércitos enemigos entren a esta nación, debido a su gran potencial en el arte del Patefacio, convencía a la gente fácilmente, y creo un ejército con voluntad de hierro. Aun así  no falta mucho para que sus defensas flaqueen, los ejércitos de Sadek están conformados por demonios y creaturas del infierno y por lo mismo es difícil que un ejército de humanos pueda ganar. –se produjo un prolongado silencio, Nague dejaba que su respiración lo calmara, la tristeza se dibujaba en su rostro a medida que pasaban los segundos.

-¿Y luego que sucedió? -Pregunto Zet incomodo por la situación. Nague soltó un largo suspiro y continúo.

-La vida de Reyem fue difícil en su juventud, Ya que fue el primero en irse después de una pelea con Ceverin, el se fugo y fue capturado por el ejercito de los Seanitas y estuvo durante una larga temporada encerrado en su reino, hasta que llego la conquista de los cinco héroes donde fue liberado y pudieron tener el control de las cinco naciones, mientras estuvo encerrado Reyem entreno sus habilidades hasta alcanzar la mayor perfección en ellas, su mente se convirtió en su mejor arma, lo que lo llevo a ser el líder de la nación que todos los demás temían, la de los humanos, el logro convencer a toda una nación de que lo convirtiesen en su rey y así fue y el logro que todas las demás naciones convirtieran en reyes a sus hermanos y esa es su historia. Y ahora te contare la historia de Saga iris, la única mujer de los cinco héroes y debo decirte, la que tuvo el destino más trágico, ella en su niñez, paso la mayor parte del tiempo observando el entrenamiento que se les era otorgado a sus hermanos ya que por ser una dama tenia prohibido siquiera mencionar que algo de el entrenamiento que se les era dado le agradara, pero su orgullo fue la que la obligo a ocultar sus debilidades y sacar a flor sus paciones, ella era toda una magnifica espadachín, su fuerza y sagacidad eran tremendamente increíbles, su vellosidad y si astucia eran in alcanzables, pero debido a ser mujer era obligada a pulir sus técnicas en secreto, hasta que un día Ceverin la vio en acción y sin pensarlo decidió enseñarla correctamente, gracias a él ella descubrió que la fuerza en la espada no era el todo para ganar, se necesitaba técnica, precisión y sobre todo conocer cada punto útil con la que podía infligir la mayor cantidad de daño. Con orgullo fue la primer mujer en el ejercito Cordiano y también fue la mejor en su clase, las personas la conocían como la dama de acero y como la hija del viento, debido a su inmejorable técnica de ataque y defensa, los pocos que la llegaron a enfrentar solo lograron sentir el frio acero atravesando sus cuerpos, nunca pudieron repeler siquiera una de sus estocadas, era magnifica yo mismo la llegue a ver pelear, y fue fantástico, desarmo a cinco hombres en menos de lo que estos podían desenfundar sus armas, fue fantástico. Paso el tiempo y se caso con un buen hombre, ahora mismo no recuerdo su nombre, pero se que es un gran hombre de bien, aun sigue vivo, según lo que me han contado y con el tuvo un hijo, llamado Astor Paladian que vive en esta ciudad, es un buen chico, es herrero, trabaja en la gran herrería central de Draquilian, además es muy bello, sus ojos son de un color plateado intenso y su cabello es negro como si la luz que a este llega fuera absorbida y llevada al infinito, bueno basta de ellos, siento que desvarié de esa manera esquíe soy muy viejo, bueno regresemos a Saga .lamentablemente un día cuando el ejercito la necesitaba para defender Gladiss Patriam, desapareció, muchos días después se encontró su cuerpo deformado y destrozado, y una leyenda en su frente que decía, YO ACIE ASTEM E MATADO A LA LEYENDA DE LA ESPADA, SAGA IRIS, gravado en la piel ensangrentada de Saga, nadie sabe quién es esta persona, pero te puedo asegurar que si logro vencer ya Saga no es de este mundo. Y esa es su historia. –en esta última parte la voz del viejo se notaba temblorosa, baja y quebradiza, como si una brisa pequeña lograra desviarla.

Zet se quedo mirando al hombre que tenía la cabeza gacho y noto que lagrimas corrían por mejillas.

-Solo tengo una duda. –pregunto Zet, asiendo parecer que no avía visto el estado de Nague -si eran hermanos, ¿Por qué no tenían el mismo apellido? –Nague se froto los ojos y sollozo un poco antes de contestar.

-Los niños que son huérfanos, se quedan sin apellido, por que el escuchar el apellido les causa mucho dolor, por esa razón cada unos fingió olvidar su apellido y se inventaron uno todos menos lioguen Krock y Legionis Dux, el conservo su nombre y su apellido con orgullo toda su vida –Zet se quedo un momento más en silencio, el viejo jugueteaba con su báculo golpeteando el suelo, ambos pensaban en silencio hasta que Zet lo rompió.

-Me dio mucho gusto conocerlo señor.

-Igual mente mi amigo, ven cuando quieras a escuchar mas historias, me gusta tener compañía debes en cuando. Contesto el viejo con una sonrisa radiante.

-Espero hacerlo, pero no me quedare mucho tiempo, -Nague asintió comprensivo y lo despido con un fuerte apretón de manos, Zet salió por la misma puerta, claro sin antes desearle un buen día a su nuevo amigo y se dirigió a la hostería, miro al cielo y noto que el sol comenzaba a ocultarse, un pensamiento le paso por la mente, no avía pensado en que Kovlak iba a regresar y si no lo veía ahí se enfadaría, pero ese pensamiento se desvaneció cuando su estomago le reclamo, junto sus manos sobre el abdomen y echo a correr por las calles y mientras corría por las calles le pareció ver a el chico que le avía descrito Nague, se pare en seco y volteo, pero era demasiado tarde, el chico ya avía cruzado casi toda la calle, sin prestar atención Zet siguió corriendo y vio que la luna se levantaba por el horizonte.

 

 

 

 

 

                                                            Capitulo 6

                                                    El fin de la búsqueda        

La luna por fin volvía a salir en el cielo y la noche se veía radiante y joven, cuando Zet regresaba del centro junto con Kovlak, el día se avía pasado volando y no tenían ni idea de quien seria aquel a quien buscaban, lo único que tenían de referencia era que vivía en esa ciudad, se avían pasado la mañana, tarde y noche buscando en la ciudad, pero no podían adivinar, era complicado y extremadamente difícil, como intentar adivinar cuál estrella es la que se encuentra más cerca.

-No podremos encontrarlo sin tener tan sólo un indicio de quien es. –Dijo Kovlak estresado, mientras se frotaba la frente con ambos pulgares –nos tomara toda la vida encontrarlo.

Zet pensó un momento recordando las leyendas e historias que avía escuchado en su pueblo y de Nague, -Me parece, que tengo una historia que tal vez nos pudiera ayudar. –Dijo Zet justo cuando llegaban a la hostería, Kovlak lo miro pero no dijo nada. Subieron un par de escaleras que rechinaban a cada paso y llegaron a su habitación. Ambos se echaron a sus designados catres y se quedaron en silencio un buen rato.

-Entonces cuéntame. Dijo Kovlak mientras miraba el techo de madera.

-Veras, cuando fui trasladado a Satir Cordian, por diversas razones, era un niño todavía, tenía unos trece años cuando esto sucedió, pase cuatro meses siendo transportado en una vieja carreta solo con dos chicos y un viejo como acompañantes, en los tiempos de aburrimiento el viejo solía contarnos como era Satir Cordian y sus costumbres y nosotros pasábamos los días oyendo como seria de ahora en adelante nuestra vida, hasta que un día casi un mes antes de llegar a el pueblo, el viejo nos conto una historia muy importante al parecer, era sobre un chico llamado Astor Paladian, hijo de alguien muy importante, yo no avía escuchado sobre esta persona hasta ayer, era el hijo de una mujer llamada Saga Iris. –Al escuchar esto Kovlak dio un respingo y se levanto de inmediato, Zet lo miro intrigado y noto que los ojos de Kovlak estaban fuera de sus orbitas, tenía un aspecto de decrepito.

– ¿Te encuentras bien? –Pregunto Zet mirando con preocupación a Kovlak. El se quedo mirando el suelo un rato dejando car sobre su rostro su larga melena dorada, después volteo distraído con los ojos enrojecidos.

-No pasa nada, solo sigue contando la historia. –Zet frunció el seño extrañado, pero continúo.

-La historia explica que en una noche de luna llena la mujer pedía al universo un hijo y al ver el universo que la mujer no era feliz, se lo concedió. –a cada palabra Kovlak se hundía mas en su lugar y agachaba mas la cabeza. –pasaron 2 años y la mujer extrañamente des apareció, lo siguiente fue su muerte, según lo que escuche ayer, pero su hijo vive aquí en Draquilian. -Al oír esto Kovlak se apresuro a salir de su cama, miro a Zet y pregunto.

-¿Quien te lo dijo? ¿Estás seguro siquiera de que eso sea cierto? ¿Sabes cómo es donde vive? –me lo dijo un viejo llamado Nague, No estoy seguro, no lo he visto pero si se como es y donde trabaja, pero debes tranquilizarte, lo más seguro es que sea cierto, ayer cuando venía de regreso de la casa de Nague me pareció ver a aquel muchacho, pero era de noche no sé si en verdad era él. –Kovlak se tapo el rostro con ambas manos y se tiro al suelo derramando lágrima tras lágrima sobre el suelo de madera, el sollozo se asía mas fuerte a medida que el tiempo pasaba, Zet se quedo callado observando a su compañero llorando. Con cuidado se acerco a él y se sentó a su lado, solo se quedo ahí escuchando sus lamentos, el no entendía nada d lo que pasaba pero se asía una idea. –entonces él vive aquí. –Dijo después de dos horas -Eso significa que él es al que debo llevar la espada y el es al que debo enseñar a pelear y él es el hijo del universo, Astor Paladian, baya nombre de leyenda, pero dime ¿cómo es él?

-Sus ojos son plateados, su cabello negro como el infinito, su piel blanca y es alto, me parece que no es humano, nunca avía visto a alguien tan diferente.

Kovlak se quedo pensando un buen rato, ambos se quedaron despiertos toda la noche, hasta que el sol se digno a salir por el horizonte.

Kovlak se levanto del suelo y pregunto.

-¿En donde lo podemos encontrar?

Zet estaba distraído mirando por la ventana, así que tardo un momento en contestar. –En la gran herrería, cerca del centro, ahí preguntaremos por él, espero lo ayeemos.

Ambos se pusieron en camino antes siquiera de comer bocado alguno, caminaron entre calles estrechas, hasta llegar al centro de la ciudad. Al llegar Zet abrió los ojos te par en par, la última vez que avía visto el centro de la ciudad era apenas un conjunto de pequeños puestos, pero ahora era muy diferente, avía cerca de cuatro arquerías y cuatro centros militares, un increíble edificio circular con una enorme manta color carne con el texto en letras doradas. Gran arena de batalla. El lugar se avía vuelto todo un productor de soldados, arqueros, caballos de batalla y carretas infestadas con armamento, por todos lados se escuchaban las herraduras de los caballos chocando con el pavimento, un olor penetrante se distinguía en el aire, un olor a cobre y acero oxidado, nubes de polvo se levantaban cada vez que una carreta salía por una de las armerías y se dirigía a la puerta principal, los hombres corrían presurosos con sus armaduras y sus chalecos rojos puestos para la batalla, sus armas relucían cual agua cristalina siendo rosada por rayos de sol, el suelo vibraba cada vez que una horda de soldados caminaba cerca de ellos, a lo lejos se distinguió una columna de humo negro que salía por una enorme chimenea de piedra, un gran edificio plano, hecho de piedra caliza y gris, sin paredes solamente cuatro pedestales que soportaban el techo era impresionante ver como se levantaba en una de las esquinas de la ciudad justo debajo de una gran torre que le dejaba caer su sombra como cobijo protector. A medida que se acercaban, los martillazos provenientes del edificio se hacían más intensos y más insoportables.

-Solo tenemos que acercarnos y tú me dirás quien es. –Grito Kovlak mientras se tapaba los oídos con ambas manos, Zet asintió e imito a su compañero, caminaron unos metros más y llegaron a un lugar desde donde se podían ver cada uno de los trabajadores, el calor se hacía evidente al estar allí, los herreros sacaban y metían piezas de metal a cuatro grandes hornos conectados con la chimenea, con llamas que se salían de su hueco, los martillos golpeaban trozos de acero al rojo vivo, chispas brincaban por todas partes, unas grandes nubes de vapor se producían al meter estos metales a unos barriles de agua situados en el centro. Eran alrededor de veinticinco hombres, cada uno con su correspondiente ayudante, eso les daba un total de cincuenta hombres, también tenían su correspondiente plancha, martillo, guantes, careta y pinzas. Los ayudantes corrían de aquí para allá obedeciendo las ordenes de sus jefes, todos estaban sin camisa y estaban manchados de grasa y hollín, muchos dejaban ver cicatrices en los brazos y espalda.

-¡Es el! –Grito Zet al ver al chico llevándole a un hombre calvo y de hombros anchos, una serie de trozos de metal.

Kovlak volteo rápidamente y lo vio. Zet observo la escena, Kovlak echo a correr asía la herrería y tomo al chico del brazo, Zet solo observo como el chico miraba a Kovlak y asentía, después su compañero se volteo y lo señalo, el chico lo observo con aquellos ojos plateados, después se dejo guiar hasta que llegaron a donde estaba Zet, sin decir nada siguieron caminando, hasta llegar a un lugar cerca de un pequeño hogar, lejos de la herrería, el ruido avía cesado y solo se escuchaba el débil susurro de el viento. El chico solo los miraba sin saber nada de lo que pasaba.

-Mi nombre es Kovlak, el es Zet y nos han mandado a buscarte.

El chico seguía sin decir palabra alguna, solo los observaba con el seño fruncido y clavaba su mirada penetrante en ambos. Paso un rato hasta que por fin dijo.

-¿Que es lo que quieren de mi? Si es porque quieren que me una al ejército.

-¡No! -dijo Zet alzando la voz, para interrumpir sus palabras –No es por eso que te buscamos, tu eres ¿Astor Paladian no es así?

-¿Como saben mi nombre? Nadie me llama así más que mis abuelos.

-Tú. –dijo Kovlak. – ¡Eres el hijo del universo!

El chico se echo a reír mientras miraba con gracia a los dos.

-¿De verdad creen esa mentira? Eso es solo un invento que crearon para esperanzar al continente y ahora creen que por que soy distinto a ustedes en mi físico, soy el elegido y el que salvara al mundo. –una sonrisa burlona se dibujo en el rostro de Astor. –les diré cual es la verdad. –¡la verdad es que nuestros días están contados, no tardara mucho antes de que Sadek pueda lograr que las fuerzas de Reyem flaqueen y así podrá ingresar a cada ciudad de esta nación, nuestro destino final es ser esclavos de ese demonio, ya no ay esperanza, yo podría unirme al ejercito, pero lo único que aria seria acortar mi existencia, no podremos salir de esta, ¿entienden? Así que dejen de soñar y vivan cada uno de sus días como si fuera el último! –Y dicho esto aparto a ambos con sus brazos y se fue caminando por las calles. Ambos se quedaron parados pensando y mirando el vacio atónito.

-Tiene razón. –Dijo Zet mientras se echaba en el suelo de piedra –No ay esperanza, como pudimos creer que podíamos hacer algo por esta nación, solo somos un par de hombres en un mar de peligros y la espada, solo fue.

-¡Eso es! –Interrumpió Kovlak con un grito. – ¡La espada!

Zet se quedo mirando  Kovlak desconcertado, hasta que de pronto lo entendió, abrió los ojos de par en par y volteo la mirada de nuevo a Kovlak, el cual le hiso una seña para que fueran por el chico, Zet se paró de un brinco y echo a correr junto con su compañero, avanzaron un par de metros, cuando de pronto se escucho una trompetada de guerra, a lo lejos se escucharon los gritos de los soldados y los relinchos de los caballos y un instante después el suelo comenzó a temblar, debido a las pisadas de hombres y caballos. Kovlak y Zet no se detuvieron y siguieron corriendo hasta llegar a la herrería quien avía cesado su trabajo y ahora solo se dedicaba a repartir armas. El sonido de la movilización era ensordecedor, así que solo podían comunicarse con señas, Zet señalo a Astor quien se apresuraba a llevar las armas a su jefe, Kovlak explico con señas que debían dividirse así lo podrían atrapar mejor Zet asintió y se fue por la derecha.

Se adentro detrás de unos hornos y cuando estuvo seguro de que nadie lo veía salió y distinguió al chico quien estaba llenando unas cajas con espadas y puntas de lanzas y detrás de este estaba Kovlak con un trapo viejo en la mano derecha, le hiso por ultimo una seña y ambos lo atraparon por un brazo cada quien y le taparon la boca con el trapo.

En su desesperado intento por escapar Astor le propino un puñetazo en la nariz a Zet quien de inmediato lo soltó y se cubrió el rostro con ambas manos, Astor consiguió soltarse de Kovlak y echo a correr pero no avanzo mucho antes de que Zet lo obligara a caer.

Lo tomaron de nuevo y lo arrastraron hasta un lugar donde no los pudieran ver.

Zet sentía la sangre caliente que emanaba de su nariz, corriendo por su barbilla, un dolor punzante se apodero de la mitad de su rostro, -Esta rota. -Pensó mientras jadeaba por el esfuerzo de arrastrar al chico. Con cuidado Kovlak le quito la mordaza al chico-

-¿Que es lo que quieren de mi? Ya les dije que yo no soy al que. Astor se quedo cayado al notar que Kovlak sacaba la espada de su funda. Zet miro como el chico clavaba su mirada en el arma y su mirada resplandecía.

-Hemna Ac Gladiam Espectro, Dijo el chico con la mirada brillante y con una voz profunda y callada, casi como un susurro.

Ambos se quedaron mirándolo y el estiro la mano para tocar el arma, Kovlak acerco la espada y dejo que su dedo tocara el mango. Un resplandor Plateado resplandeció en el lugar y las tres perlas color cian del mango giraron y se acomodaron en la hoja de la espada que parecía como el agua cuando se le arroja algo. El gravado Jeroglífico se remarco con letras doradas, y el metal se torno en un color blanco. Y de pronto el centro de la hoja se cayó y las protuberancias de la espada se desvanecieron, el centro que yacía en el suelo se convirtió en una figura en forma elíptica. De pronto todo se cayó, pareciera que el tiempo se avía detenido y segundos después todo volvió a la normalidad.

 

                                                           Capitulo 7

                                                        ¡A jugar Feib!

Astor despertó agitado, cubierto de sudor frio y envuelto en mantas de piel, en un cuarto que nunca avía visto, rodeado por la luz oscilante de cuatro velas situadas en el centro de la habitación, miro desconcertado en todas direcciones y solo observo una pequeña mesita a su lado, una gran pieza de algún metal color plateado con un símbolo en el centro, su forma era elíptica y parecía inerte, con curiosidad acerco la mano y la tomo, esta pareció transmitirle paz y tranquilidad, unos segundos después un chillido terrible resonó afuera del edificio, curioso se puso en pie de un salto y se dirigió a una de las ventanas que yacían en la pared. Con la mano derecha abrió la ventana y observo que se encontraba en el último piso de una hostería pequeña, otro chillido sonó sobre su cabeza y observo que en los cielos se notaba una inmensa sombra luminosa, la primera impresión que tuvo fue que era la luna pero segundos más tardes recordó que ya avían pasado cuatro días desde que el ultimo rayo de luna avía brotado, al parecer avía decidido esconderse. Otro chillido sonó, pero esta vez sonó más como un alarido, la sombra descendió en picada y se postro en el edificio más cercano, Astor miro asombrado a la creatura que se postraba frente a él. La creatura agacho la cabeza pero Astor no la distinguió con claridad, el tamaño de esta, era casi del tamaño de una casa pequeña, el imito el movimiento y se quedo pasmado cuando la creatura dio un par de aleteos apenas perceptibles y apareció frente a él.

Era un ave plateada echa de plata, sus plumas resplandecieron ate las antorchas de las casas que yacían debajo de ellos, el ave abrió los ojos de par en par y dejo verlos, sus ojos eran completamente blancos, no tenían más que un extraño brillo. Con un extraño y fino movimiento estiro una de sus afiladas garras y la puso sobre la base de la ventana, con cuidado se metió a la habitación la cual produjo unos dolorosos chirridos, sacudió un poco sus alas y repicoteo el suelo con sus garras, miro a Astor de nuevo y con su pico señalo la pieza de metal que hace unos segundos estaba observando, rápidamente Astor camino hasta ella, la tomo y la puso en el suelo, la creatura chillo y de su pico una extraña neblina broto y fue absorbida por la bola de metal, un instante después la pieza se convirtió en un pequeño cubo de plata, el ave la tomo con el pico y se la puso en la mano, Astor la tomo y la observo intrigado unos segundos después escucho el susurro de el viento giro la cabeza y la extraña creatura avía desaparecido.

La luz del sol se asomo por el horizonte las aves cantaron y le ciudad entera se activo. Astor no avía dormido en toda la noche solo avía estado pensando en aquella creatura y de vez en cuando tomaba el cubo de plata e intentaba leer sus extrañas letras que por alguna razón le parecían familiares. De pronto la puerta de la habitación se abrió de par en par y entro Kovlak con el cabello alborotado y con algo bajo el brazo, seguido de él entro Zet con su arco colgado por la espalda y el carcaj de cuero con siete flechas de color rojo intenso, Astor los miro extrañado pero segundos más tarde recordó y comprendió lo sucedido, los hombres se sentaron uno en un lugar distinto y se quedaron mirando un momento. Kovlak saco de debajo de su brazo una extraña caja de madera, al parecer muy antigua, con unas letras doradas marcadas al frente dibujadas muy elegantemente que decían, FEIB, Kovlak miro a Astor y dijo con voz seria.

-Me a tomado toda la noche y toda la mañana encontrar el juego, pero por fin lo logre, esto es parte de tu entrenamiento mi amigo.

Astor volteo la cabeza rápidamente.

-¿Entrenamiento? Creí que solamente necesitaba mi espada.

Kovlak lo miro y al notar que era enserio comenzó a reír, Zet se contagio y también rio.

-¿De verdad creíste que al obtener la espada podrías detener a Sadek? No solo se necesita el talento y la fortaleza, sino que también se necesita empeño y suficiente disciplina y fe para lograrlo y yo mi amigo tengo fe en ti, es por eso que yo seré tu maestro.

Astor miro a Kovlak el cual le entregaba la caja. –Bueno, eso lo comprendo, pero para que me sirve un juego de madera, si lo que en verdad queremos es entrenarme.

-¿Acaso no lo entiendes?, espera un momento ¿nunca avías escuchado hablar del Feib?

-Pero claro que sí y lo sé jugar muy bien.

-Un momento. –Interrumpió Zet –¿qué es el Feib?

Kovlak esbozo una sonrisa y respondió gustoso.

–Kovlak abrió el tablero y se mostro un conjunto de tres círculos con círculos dentro y si se veía más de cerca parecía una maqueta de un país pequeño, con puentes,  ríos, arboles castillos, desiertos, cielos, dos ciudades a cada lado del tablero, cuatro castillos de distinto color, unos rojos y otros azules y  a cada lado del tablero yacían treinta y siete piezas distintas a las del contrario, rodeando un trono dorado. Según su nombre es un juego de guerra y estrategia, el tablero es un conjunto de áreas específicas y terrenos, el objetivo del juego es llevar una pieza llamada Sator, al lado del enemigo y subirlo al trono que yace ahí, cada jugador tiene de su lado un trono es donde se tiene que colocar el Sator. Cada vez que se mueve una pieza, uno de los círculos que están dentro de los otros círculos, gira, lo cual ocasiona que cambien las piezas de lugar lo que dificulta el juego, veras ay ocho tipos distintos de figurillas del juego que son File, la pieza que menos importancia tiene, al parecer, se mueve por debajo de los árboles y de los puentes, no puede moverse por los ríos ni por los cielos, ni sobre los arboles ni sobre los puentes, pero cuando el Sator muere, puedes escoger cualquiera de los doce Files que tienes para remplazarlo y cuando uno de los Files llega a un castillo se convierten en una pieza llamada Vincere, que puede moverse en todos los terrenos. La siguiente pieza se llama Rept, de estas tienes cuatro, se mueven sobre los arboles y por los ríos. La siguiente se llama Amet, tienes cuatro de estos y siempre tiene que estar al lado del Sator, puede moverse por todos los terrenos al igual que el Vincere pero solo puede moverse cuando el Sator se mueve, solo sirve para defender a tu Sator. El siguiente es el, Exa, esta pieza solo se mueve entre los pueblos y los castillos, sirve para matar a las piezas que entren a tu Ciudad, la siguiente pieza se llama Ang, este es una de las piezas que pocos saben usar, solo se mueve en los ríos y aunque parezca inútil ya que los ríos están muy apartados de las ciudades, puedes usar una estrategia llamada, Acsta, solo pocos saben usarla, se supone que colocas a tus cuatro Angs en fila y estos pueden cargar al Sator y moverlo hasta el trono en un solo movimiento, pero es muy improbable que los ríos queden en hilera y además que tus Angs queden en hilera y además que tu Sator este a un movimiento de ellos, también es llamado el tiro de la suerte. La siguiente pieza se llama, Rietem, esta es una de las más usadas para ganar ya que ay cuatro formas de ganar, la primera es montando al Sator en el trono enemigo, la segunda es destruyendo los cuatro castillos enemigos, para esto se usa el Rietem, es la única pieza que puede destruir a los castillos, el único inconveniente es que solo se mueve por los senderos, la tercera forma es dejar al enemigo sin Sator y la más humillante forma de ganar es destruyendo la ciudad enemiga, destruyendo el trono enemigo y matar a todas sus piezas, eso implica dejar al Sator hasta el último. La siguiente y última pieza y la más poderosa es la Kila, solo cuentas con dos de estas piezas, esta puede destruir cualquier edificio excepto el castillo, solo si se encuentra en su terreno, es la única que puede matar al Sator y a cualquier otra pieza y solo pueden matarla los Files, lo cual es muy complicado porque solo puedes matarla si esta debajo de un árbol o un puente y que este solo a una Sacta de este. Para matar a otra pieza se necesita, primero que uses una pieza con un valor más alto que el contrario o que esta pieza quede en un terreno en donde no se puede mover, esto no aplica con la Kila ni con el Vincere. Cada pieza avanza un número de medidas llamadas Sacta, que son estas pequeñas S que están en todos los terrenos. –Kovlak señalo un pequeño árbol del tablero y efectivamente en este avía una S bien definida. –El valor de las piezas se define según te las fui explicando, la mas débil es el File, le sigue el Rept, le sigue, el Amet, después la Exa, después el Ang, sigue el Rietem y por último la Kila que es aun más poderosa que el Vincere y el numero de Sactas que se mueve cada uno es lo mismo, excepto el vincere este puede moverse de a cuatro por turno.

Para destruir un edificio tardas cinco turnos, no importa cuál sea. Cuando una pieza o edificio es destruido se retira del tablero y se pone a un lado, ninguna pieza que se haya retirado puede regresar al tablero y así se juega el Feib. ¿Alguna duda?.

Zet miro al tablero y a Kovlak alternamente y dijo.

-¿Cómo se empieza y quien empieza?

Kovlak lo miro y dijo.

-Para empezar la primera pieza que se mueve es el Sator Y ambos todo el tiempo tienen que tirar al mismo tiempo, porque este juego está basado en la guerra real, por eso es bueno jugarlo, los reyes de distintos continentes se reunían de vez en cuando a jugarlo, y también según movían sus piezas se movían sus tropas y al final siempre alguien conquistaba al contrario, en la guerra real la mayoría de las veces se mueven las tropas a distintos lado s pero a la vez o por reacción, uno primero y otro primero pero en el feib es paz complicado porque pudiste haber intentado hacer una jugada pero el contrario movió la pieza que ibas a matar o el circulo se movió y cambio las piezas de lugar. Nunca se sabe que va a pasar ni cuál será la reacción del jugador contrario. ¿Alguna otra duda?

Zet se quedo pensando e imaginando las piezas moviéndose y los círculos girando.

-Bueno vasta de explicaciones. -dijo Astor que jugueteaba con una pieza en forma de flecha.

-No desesperes que ya es hora de jugar. -Dijo Kovlak indicándole que colocara las piezas en su lugar. Al colocarlas formaron un círculo muy grande que rodeaba al Sator.

-¡Comencemos! -Dijo Astor mientras movía al mismo tiempo que Kovlak al Sator, las manos de los dos se movían veloz mente los círculos del centro del tablero giraban y los pequeños arboles se mecían, las piezas se encontraban y se atacaban entre sí, los Sator cada vez se acercaban mas a los Tronos, los castillos eran destruidos y los Files se convertían en Vincere, las ciudades comenzaban a ser arrasadas por las Kilas y los Angs se paseaban por los ríos.

Por fin Kovlak Grito -¡Gane!- y Astor se quedo mirando un buen rato el tablero, sus piezas avían sido retiradas del juego y lo único que le quedaba era su Sator Kovlak movió una de las Dos Kila que le quedaban y mato al Sator.

-De nuevo –Propuso Astor después de un rato –La verdad es que no pensaba con claridad, juguemos de nuevo. Kovlak esbozo una sonrisa burlona y acepto estrechando la mano de Astor.

Paso un rato antes de que Kovlak volviera a decir –Gane –Y Astor miraba el tablero incrédulo. Esta vez Kovlak avía montado al Sator en el trono de Astor. El enfadado dijo alardeando.

Esta vez he dejado que ganaras.

Kovlak al escuchar esto comenzó a reír burlona mente lo que ocasiono que Astor se enfadara y saliera refunfuñando de la habitación, Mientras salía del edificio sintió que algo a un costado de su cinto le pesaba, Volteo la mirada y observo que de su cinto pendía de su cinto, Asombrado la retiro y la miro. Jamas en su vida avía visto semejante perfección en un arma, pero un segundo después sintió que el arma pesaba demasiado la sostuvo con ambas manos pero seguía pesando demasiado así que dejo caerla pesadamente sobre el suelo pero el arma cayo suavemente sin hacer ningún ruido. Astor extrañado intento levantarla pero el arma seguía pesando demasiado la atoro en su cinto e intento avanzar pero se canso de inmediato enfadado  se quedo pensando que aria. Decidió regresar por donde venia, tardo mucho para subir las escaleras pero por fin lo logro, llevo el arma hasta la el pasillo en donde estaba su habitación, entro y sin mirar a sus compañeros la dejo sobre la cama. Después los miro y salió de nuevo por la puerta, a lo lejos escucho las risas burlonas de sus compañeros y de inmediato echo a correr por el pasillo bajo las escaleras y salió del edificio.   

 

 

 

                                                        Capitulo 8

                                   Bellator, Aurea Y el brazo de plata

Una brisa pasajera se coló por un ventanal de la iglesia, Paladian despertó al sentirla, dio un respingo y miro desconcertado a todos lados de la iglesia, miro a alrededor de siete compañeros suyos que dormían placenteramente sobre las bancas que apuntaban en dirección del templete donde se predicaba, los comerciantes solían pedir acilo a la pequeña iglesia para dormir y esta vez Paladian avía hecho lo mismo, una manta cubría sus piernas que en este momento se erizaron el escuchar el chirrido de un ventanal, rápidamente giro su cuello y observo que la misma ave plateada que lo avía visitado la noche anterior se encontraba afuera mirándolo con aquellos ojos blancos Paladian le sostuvo la mirada un buen rato. El animal repicoteo el cristal que vibro al ser golpeado, el sonido producido resonó por toda la iglesia, luego con una de sus patas señalo la puerta de la salida, un instante después dio un brinco y salió disparado hacia el cielo negro que parecía ocultar la luna ya que avían pasado ya seis días y no avía asomado ni un rayo de luz lunar, Paladian siguió las indicaciones y salió del edificio y en lo bajo de la puerta yacía la espada plateada, brillante y bella con sus perlas color cian acomodadas a lo largo de la hoja. Curioso Paladian la tomo por el mango e intento levantarla pero esta era demasiado pesada con toda la fuerza de su cuerpo intento levantar el arma pero esta seguía negándose a ceder. Dándose por vencido soltó el arma y esta cayo suavemente en el suelo nuevamente sin producir ruido alguno Paladian se inclino para recuperar aliento y después levanto la vista justo cuando una figura se ponía frente a él, rápidamente se echo atrás y le clavo la mirada firmemente, segundos después la figura se quito la gabardina y dejo car sobre sus hombros una cabellera dorada que resplandeció por la luz de las antorchas que yacían a los lados de la entrada de la iglesia y seguido de este llego otro hombre con un arco colgado en la espalda y un carcaj rojo intenso con siete saetas rojas en el. Sin duda alguna eran Kovlak y Zet, Paladian los miro con recelo.

-¿Que es lo que quieren? Ya tuve suficiente de ustedes, solo se burlan de mi, desde que me encontraron no han parado de burlarse de mí.

-¿De dónde sacaste la espada? Estoy seguro de que estaba con nosotros esta noche. -Dijo Kovlak que al parecer no avía escuchado ni una sola palabra de lo que le avía dicho. Se acerco a la espada y la tomo por el mango, con un suave jalón la levanto le dio un giro y se la entrego a Astor, el sorprendido creyó que tal vez tendría alguna especie de hechizo y que Kovlak lo avía roto. Con confianza la tomo pero un instante después cayó de rodillas al sentir el peso de cien hombres en su brazo, pero el arma simplemente cayó al suelo cual hoja de papel y se quedo quieta, mientras que Astor sudaba y se frotaba el brazo.

-¡Que es lo que le pasa a esta cosa! –Grito enfadado. –Cada vez que la intento tomar se hace más pesada que la vez anterior, pero tu –Señalo a Kovlak. –Tú si la pudiste levantar. ¿Qué fue lo que hiciste?, ¿acaso tienes algún instrumento especial?

Pero Kovlak parecía estar igual de confundido que el.

-No lo sé, ¿Cómo pudo pasar? Tal vez…. –se hiso un prolongado silencio. –Tal vez tu no seas el elegido, cuando yo encontré el arma me paso algo parecido a lo que paso cuando te la mostramos. Después desperté y el arma seguía ahí sin hacer algo, tal vez eso pase con todo el mundo ya que es un arma misteriosa. –Los tres hombres se miraron entre sí confundidos.

-Pero entonces, ¿por que el ave me visita?

-¿De qué ave hablas? -Pregunto Zet

-Veras, ase una noche, desperté justo antes del amanecer, la los todavía no resplandecía, la luna no salió esa noche, pero extrañamente una los platinada asomaba por la ventana y al asomarme, en los cielos distinguí un ave de plata, después esta descendió y se metió a mi habitación, era increíblemente hermosa, con una de sus garras afiladas me indico que le diera esto, -Y saco de su bolsillo el cubo de plata que antes era un elipse. –esto es lo que queda de el centro de la espada. -de pronto Paladian abrió los ojos de par en par y rápidamente corrió hasta la espada, cerró los ojos deseando que funcionara y con el cubo toco la espada esta inmediatamente hecho una chispa verde y se puso color Rojo vivo, las perlas que esta tenia se elevaron en el aire y el metal se volvió como una especie de manta traslucida, que comenzó  a trepar por su brazo y cuando llego al hombre desapareció los tres estaban asombrados, mirando con interés las tres perlas que seguían flotando en el aire segundos después cayeron al suelo con un sonido amortiguado.

-¿Qué ha pasado? –Dijo Kovlak mientras miraba atónito a Paladian.

-No lo sé –Respondió este mientras se ponía en pie, toaba las perlas y se las guardaba en el bolsillo. –Pero estoy seguro de que tiene algo que ver con el ave.

Kolak se sentó en el suelo pensativo y segundos después pregunto.

-¿De casualidad esa ave tenía los ojos totalmente blancos?

Paladian asintió rápidamente.

Kovlak asintió como si acabar de comprender algo

-Pero ¿estás completamente seguro de que era color plateado?

Volvió a asentir.

-Bueno no cabe duda de que se trata de un ave mítica llamada Bellator pero solo se conoce en el libro ancestral, y solo se menciona poco de él, se sabe que sus ojos cambian al igual que la luna según lo que dice el libro, pero todos creíamos que el ave que se menciona es de Sadek ya que se ha visto en las batallas con un monstruo destructor con las mismas características que menciona el libro, sin embargo también dice que el Bellator tenía un opuesto llamado Aurea un león de fuego dorado y el libro relata sus batallas en los cielos y en la tierra, se dice que la mitad de los continentes fueron creados por sus colisiones de guerra y se conoce a ambos por un dominio distinto, Bellator el rey de la paz, la vida, de la luz, del bien  y los cielos y Aurea el rey del mal, de la tierra, la astucia, el poder, la oscuridad, la perfección, la codicia y la superioridad. Finalmente Ambos murieron en la última batalla creando así la vida y la muerte, la paz y la desgracia, la felicidad la tristeza y el bien y el mal.

Pero además de todo esto al morir ambos y al fusionarse sus almas se creó algo que han buscado por miles de años, algo llamado La llama eterna Se cree que posee todo conocimiento para poder destruir el bien y el mal guarda los más valiosos secretos sobre el mundo, pero nunca nadie la ha encontrado y esta llama jamás se apagara. Es la última palabra que menciona el libro ancestral.

Al terminar el relato Kovlak se levanto y miro hacia el cielo que comenzaba a ponerse de un tono rosado, bueno deberíamos descansar, se ha pasado el tiempo volando,  Astor se levanto y miro al cielo, esperando ver al ave de plata pero el ave nunca apareció ante su mirada.

Un rico tazón de sopa caliente con un trozo de pan a un lado era el rico desayuno que se servían los tres compañeros en la habitación.

-Creo que no ay nada mejor que llenar el estomago después de una sesión de Feib. –Dijo Kovlak sonriendo alegremente mientras veía a Paladian retorcer sus manos en su lugar. –Te diré algo que te va a ayudar mucho, las piezas mas fuertes también se tienen que sacrificar para así poder mover al Astor hasta el trono u otra pieza que te ayude a ganar, no importa si es un Vincere o una Kila, siempre y cuando te ayude a ganar, para eso se usan y además te diré algo, cuando me ganes en el Feib será el día en que estés listo para ser rey. –Una risotada burlona broto de sus labios y después metió un par te trozos de pan en su boca.

Paladian ignoro las burlas de su compañero y se dedico a comer, mientras pensaba a donde se abría ido la espada, él pensaba que tal vez el ave la tendría y se la devolvería en la noche ya que la última vez que la vio le avía dado la espada, sin preocuparse más se levanto con el tazón vacio y lo dejo sobre una pequeña mesita que estaba a un lado de un catre, después  se dirigió a la puerta para salir de la habitación.

-¡Espera! ¿A dónde vas? –Pregutno Kovlak mientras se ponía en pie de un brinco.

-Solo quiero ir por un par de cosas a mi casa.

Kovlak lo miro con los ojos entre abiertos y después dijo.

-Muy bien entonces te acompañare.

Paladian alzo los hombros des interesado y salió de la habitación, seguido de él salieron Zet y Kovlak los tres salieron del edificio y se metieron entre cayes laboriosas hasta llegar a una fachada pequeña, echa de madera añeja, un par de antorchas sobre salian a los lados cubiertas por un par de trapos llenos de hollín.

-Es aquí.

Los tres se dirigieron a la pequeña casa y Astor toco de una manera peculiar, segundos después la puerta se abrió con un rechinido y un joven de pelo largo sujetado por un pequeño tronquillo, Al ver a Paladian el chico lo abrazo amistosamente golpeando suavemente su espalda mientras decía.

-¡Astor! creí que avías salido de la ciudad sin mí a una de tus aventuras que siempre me cuentas, no te he visto en una semana entera en donde has estado. –El chico soltó por fin a Astor y saludo amablemente a Zet y a Kovlak.

Paladian estaba a punto de contestar la pregunta pero el chico lo interrumpió.

-¡Ho! Perdonen mi descortesía, mi Nombre es Missis Okem.

-Mucho Gusto mi nombre es Kovlak y el es Zet.

-¡Mucho gusto igual mente!, pero no se queden ahí parados, pasen, pasen cualquier amigo de Astor es amigo mío. Okem abrió aun más la puerta y los guio por su humilde casa hasta una Habitación con una gran mesa de acero y pequeñas sillas acolchadas con algodón, por dentro la casa parecía aun más lujosa que cualquier otra casa que hubieran visto antes, las paredes adornadas con cuadros con bellas pinturas en ellos, avía alrededor de diez jarrones de barro con un árbol pequeño dando frutos color morado.

-¿Que son esas? –Pregunto Zet a Okem señalando uno de los jarrones.

-Se llaman Vinum, es un árbol que produce un solo fruto muy parecido a una uva, pero la diferencia es que nunca ay un fruto con sabor igual, se necesita magia por supuesto pero eso no es problema, mi tío es amigo de un mago, el se los vendió hace unos años y nuca han dejado de dar frutos.

Después cada uno tomo asiento rodeando la mesa y Astor contesto la pregunta que le hicieron.

-Veras durante tres días no me viste porque estuve ayudando a Reyem a remodelar su armadura y los otros tres días paso algo que ha cambiado mi vida y como eres mi mejor amigo te lo contare, pero te pido que por favor no se lo cuentes a nadie más.

Paladian con ayuda de Kovlak y Zet le explicaron todo lo sucedido a Okem que escucho y asimilo cada una de sus palabras, sin interrumpir ni preguntar nada.

-¿Y dónde está la espada? –Pregunto Okem al final del relato.

-No lo sé pero creo que el ave la tiene.

-Pero no te parece extraño que el ave la tenga cuando el arma trepo por tu brazo según lo que me cuentas.

.Así es pero no estoy seguro, tal vez uso magia y la transporto hasta ella.

-Eso es una posibilidad, pero lo que creo es que tú tienes el arma dentro, si tu eres el elegido como dicen, el arma debe estar con el que la dominara por completo y tal vez tú seas el único que puede hacer que aparezca nuevamente o tal vez tengan que ver las tres perlas con algo, déjame verlas.

Paladian sin dudar saco las tres perlas y las coloco en la mesa, todos las miraron estas solo yacían ahí quietas.

-Pero si son perlas de cian, Dijo Okem sorprendido. Solo conozco a una persona que haya tenido una alguna vez y es Legionis Dux, son extremadamente raras, el las creo y solo creo seis, escondió una en cada continente y claro se quedo con una, pero tú tienes tres aquí, es imposible.

-Tal vez estas perlas no son ordinarias. Dijo Kovlak mirándolas. –Si es verdad que el universo creo la espada entonces por que usaría una simple perla ara adornar la espada, tal vez tengan algo diferente.

-Un segundo. –Dijo Zet señalando las perlas, miren, los tres voltearon a las perlas y estas comenzaron a temblar, Astor con cuidado las toco y de pronto las perlas se pegaron a su mano y se formaron en hilera en el antebrazo y el brazo entero de Astor se convirtió en la hoja de la espada.

 

 

 

                                                                                                                                                   Capitulo 9

                                                                                                                                    El acenso del infierno Parte 1

Sadek yacía sentado en el borde de una barda de granito, que rodeaba un gran castillo hecho del mismo material. Cinco torres se levantaban en lo alto con gárgolas negras y estatuas de leones y dragones, en cada una de ellas una bandera negra con una llama dibujada en ella, ondeaba simbolizando la conquista y en lo más alto del castillo, una luz oscilante brillaba como llama de perdición. De pronto en lo interno del bosque una antorcha fue encendida, curioso Sadek aguzo la vista, mientras jugueteaba con una de las dos espadas que tenía en su cinto. Un corcel blanquecino salió de entre la neblina nocturna con un jinete con armadura de bronce, Kovlak reconoció a Gerch de inmediato, uno de los guardias de Draquilian y mano derecha de Reyem el rey de la quinta nación de Gladiss Patriam. Y al verlo dio un brinco y aterrizo silenciosamente sobre el suelo boscoso, con paso decidido camino asía el, mientras este se dirigía a la puerta principal y gritaba al encargado de la puerta.

-Abrid que os traigo un mensaje a vuestro señor.

-Si en verdad quieres que te habrá. –Dijo Sadek con una voz ronca y grave, intimidante como el rugido de un león y mismo tiempo engañoso y mentirosa. –Tienes que hablarle como un verdadero hombre de guerra. Su melena negra y lisa que le llegaba hasta la cintura, brin coteaba de tras de él.

-¡Sadek! -Dijo Gerch con júbilo. –Tengo un mensaje muy importante para ti. –El hombre delgado, con una peluca blanca y risada y vestido de guerrero bajo de su corcel y se acerco a Sadek, este lo miro con una mueca de desprecio en el rostro, pero al mismo tiempo soltó una risa macabra que podía asustar hasta al más valiente. -seguramente las tropas de Draquilian han sido movilizadas a Aliquam para protegerla. –Otra risa resonó por el bosque. -pero vamos, cuéntame más en el castillo, no querrás quedarte mucho tiempo aquí afuera, he mandado a Acie por un Palentio y esta próxima a regresar. Veras Auram últimamente ha preferido estar con ella así que e decidido cambiar de montura. ¡E tu!-Grito Sadek al encargado de la puerta. – ¡Abre la puerta!, El hombre con cara de gato asintió y soltó las cadenas que retenían la puerta, un sonoro golpe retumbo cuando la puerta azoto en el suelo, una nube de polvo se levanto y el caballo de Gerch relincho asustado. Después de unos segundos el polvo se disipo y dejo ver el interior del castillo, una fila de estatuas guiaban el camino por una seria de pasillos hasta unas escaleras de piedra.

-¡Si no quieres ser degollado ten más cuidado la próxima vez! –Grito Sadek con furia en la voz. –Te ´pido que perdones a mi sirviente. –Rio un poco. –Es un poco estúpido.

Gerch lo miro  con recelo y después tiro de su caballo para moverlo y meterlo en el castillo, el animal no opuso resistencia y camino a un lado de su jinete. Seguido de ellos Sadek camino y entraron en la fachada, el sonido de las cadenas tronando para jalar la puerta, se apodero del lugar y se asía más débil mediante se adentraban, hasta que la puerta se cerro y la obscuridad se apodero del pasillo.

-No temas a la obscuridad. –Dijo Sadek  mientras soltaba otra risotada. –Una llama color azul zafiro se encendió en la palma de su mano, luego el cerro y un segundo después una serie de antorchas iluminaron el pasillo, que se torno de un color azul oscuro. –Avancen no se detengan y así caminaron hasta las escaleras.

-Si lo deseas puedes dejar a tu caballo aquí uno de mis sirvientes lo llevara al establo.

Gerch asintió nervioso, con la frente perlada de sudor frio y con una mirada preocupada.

-No tienes por qué temerme solo soy el más grande ¡Jajaja! el más grande ¡Jajajajajajajaja! el más grande conquistador de la historia. –Sadek acerco su mirada sin vida a la de Gerch y una sonrisa blanquecina y sin expresión se dibujo en su rostro demoniaco y soltó otra risotada.

Luego subieron por las escaleras en forma de caracol y cada dos vueltas una puerta de madera aparecía a su derecha, subieron y subieron hasta que llegaron a lo más alto, una puerta de acero redonda estaba ahí en la pared de piedra. Sadek toco la puerta con una mano y dijo un par de palabras extrañas, unos segundos después la puerta giro y se abrió.

-Adelante. –Dijo Sadek mientras estiraba una mano.

Gerch entro temeroso y observo un par de asientos de piel y algodón.

-Toma asiento y cuéntame todo lo que necesito saber.

Garch se sentó en una de las dos sillas de piel, junto sus manos, espero a que Sadek tomara asiento y comenzó a hablar.

-Bueno pues me he enterado que en la última semana que ha pasado desde que empezó la batalla por Aliquam la producción de guerreros a aumentado al más del triple y esto es lo mas te interesa, Reyem ha dejado con el mínimo de guerreros su ciudad Draquilian.

-¡Jajajajaja! ese hombre insensato solo piensa en defender su ciudad más fuerte y a dejado su ciudad principal productora de guerreros. Piensa como guerrero y no como rey ¡jajajaja! Pero sus errores son mis beneficios.

-Bueno en eso usted tiene razón, ha pasado su vida entera construyendo esa ciudad creo que ha encontrado su punto débil. También quiero informarle que Reyem rompió su alianza con los Seanitas, al parecer a tenido una fuerte discusión con Dux y por lo tanto han roto sus lasos. –Una risotada interrumpió a Gerch.

-Baya me sorprende que aun siendo todo un maestro del arte de la mente cometa tantos errores.

-También me han informado que los Golemos al fin se dividieron por diferencias y se encuentran en una guerra interna.

-Me parece bien, solo espero que alguno de ellos recapacite y comprenda que la única manera de sobrevivir es unirse a mis tropas.

-También se que los Cordianos y los Ceverianos se han reconciliado y piensan unirse a los Humanos en esta guerra en tu contra.

-¿Qué? –Grito Sadek furioso. – ¡Si hacen eso mis planes se verán frustrados! Tengo que resolverlo lo antes posible, Pero necesito a alguien que me ayuda. –Con un movimiento rápido Sadek giro la cabeza y miro a Gerch mientras Soltaba una risotada. –Tú. –Y dicho esto alzo la mano y la serró con fuerza al momento que Gerch daba un grito desgarrador, un tronido resonó por la habitación y Gerch cayó al suelo con el torso roto por dentro, la sangre comenzó a brotarle por la boca. Sadek acerco su mirada y la clavo en la de Gerch que tosía sangre sin cesar.

-Odio a los traidores, ¡Jajajajajajajajaja! – Sadek saco su espada diestra y la calvo en el corazón del hombre

Gerch dio un último suspiro y murió

Sadek rio nuevamente, cargo el cuerpo sin vida de Gerch, dijo un par de palabras extrañas y segundos después avía entrado en el cuerpo del guardia. Bajo las escaleras rápidamente y cuando llego al pasillo aun seguía ahí el caballo que lo reconoció como su jinete, Sadek lo monto y desfilo por el pasillo asta llegar a la gran puerta, con una mano toco la puerta y está bajo de inmediato, el encargado no dijo nada al verlo salir ya que savia que el único que podía abrir la puerta desde dentro era Sadek, avanzo un poco y detuvo al caballo un poco antes de entrar en el bosque, soltó una risita y después una luz dorada apareció en el centro del claro del patio del castillo, Sadek volteo y miro a Acie una mujer extremadamente bella, con unos ojos dorados y cabello rizado y negro, vestida de una especie de cuero rojo, pero con una mirada triste y ausente.

-E regresado. –Dijo la mujer seria, mientras sostenía una cadena con una mano y un lazo dorado en la otra. Un chillido sonó en los cielos. Sadek alzo la mirada y observo a un ave negra, del tamaño de un dragón, que daba vueltas en el cielo.

-Bien hecho ahora puedes quedarte con Auram.

El resplandor dorado provenía de un león de fuego dorado, que miraba fijamente a Sadek minestras asia gestos de agrado al tiempo que la mujer le rascaba la oreja derecha, mientras en ambos colmillos de fuego tenía unas riendas doradas que era con lo que lo controlaban.

-Solo no dejes que mi ave se escape. Dijo Sadek mientras soltaba otra risotada. La mujer asintió y después de esto Sadek se adentro en el bosque a toda velocidad, disfrazado de Gerch.

Y cuando estuvo lo suficientemente lejos del castillo de su cinto tomo la espada izquierda, le dio un par de vueltas y le susurro Satir Cordian. Un aire potente levanto una nube de polvo y segundos después apareció en la entrada de Satir Cordian, una barrera de arboles se imponía ante él y el silencio se apoderaba del lugar Se aclaro la garganta y grito.

-Soy Gerch fiel sirviente de Reyem Saarum y tengo un mensaje para Girene Saret y para Lioguen Krock.

Un Cordiano que vigilaba la entrada con un arco en la espalda, lo miro mientras bebía de una cantimplora.

-Puede pasar. –Con su mano tomo su arco y lo agito sobre su cabeza y después los arboles se movieron y permitieron el paso a un pequeño pueblo con una gran hoguera y los Cordianos bailaban alrededor de esta y reían y cantaban. Sadek hiso una mueco de desprecio a la escena y siguió avanzando, un Cordiano muy alto se acerco a él y le dijo

-Yo lo llevare a los aposentos de los reyes. –El hombre lo guio entre pequeñas chozas y edificios de madera en los cuales la gente bebía, comía y festejaba la unión de dos pueblos libres. Hasta que llego a una gran choza con una baya de madera rodeándola y un venado con cuernos de fuego afuera vigilando la entrada.

-Informa a Lioguen y  a Girene que tienen visitas, el venado miro a Sadek y este observo que el animal carecía de ojos, pero no le dio importancia, el animal dio un par de brincos y entro en la choza, unos minutos regreso y abrió la pequeña puerta de la baya de madera con una de sus cuernos incandescentes, pero el fuego no quemo la madera solamente lo volvió de un color amarillo, que poco después des apareció Sadek dejo al corcel afuera de la choza y entro cauteloso en la fachada.

-¡Gerch! que te trae por estos rumbos. –Dijo Lioguen Krock mientras le extendía una mano.

Sadek estrecho la mano de Lioguen  y sonrió.

-Le tengo un mensaje que tal vez no le siente bien a ninguno de ustedes.

Lioguen quien era un hombre alto, con ojos color cobre como de un halcón, cabello plateado y cuerpo atlético, lo miro serio y le ofreció sentarse. Una vez que estaban todos en silencio y concentrados Sadek hablo.

-Uno de mis sirvientes me ha dicho que ustedes planeaban solicitar una alianza con los humanos.

-Lioguen lo miro fijamente y dijo.

-Solo lo pensábamos, todavía no lo decidíamos.

-Si entiendo eso, pero yo eh informado al rey sobre esto y de cualquier forma Reyem me ha dicho que no aceptara ninguna alianza de parte de ninguna de las cuatro naciones que se lo ofrezca, el dice que es algo personal que no desea ayuda de ninguna manera.

-¡Ese hombre no entiende nada! ¡Ese orgullo es lo que al final lo llevara a la perdición! ¡ si él no quiere mi ayuda entonces no se la daré!

-Pero Lioguen. –Intervino Girene. –Si no lo ayudamos Sadek conquistara toda Gladiss Patriam.

-Si me dejan opinar. -Dijo Sadek intentando hacer que su vos sonara lo más parecida a la de  Gerch.

-Al parecer todo está saliendo perfectamente en Aliquam las tropas de Sadek no tardaran en retirarse, por lo pronto es seguro que Reyem gane esta batalla.

Lioguen permaneció callado un buen rato solo mirando con interés a Sadek, el cual solo permanecía serio y sin hacer algún movimiento que lo delatara.

-Bueno. Dijo después de un buen rato este Sadek. –Me parece que debo dejarlos discutir esto a solas, lamento haber arruinado su festejo.

-No ay ningún problema. –Contesto Girene. –Es un gusto para nosotros tener visitas.

Y dicho esto se despidió con un apretón de manos todas y salió de la choza. Sadek solto una risa ahogada y monto a su corcel, nuevamente lo guio el mismo Cordiano hasta que estuvo fuera de Satir Cordian, una vez ahí acelero el paso con el caballo hasta que se perdió de vista luego tomo de nuevo la espada izquierda y dijo Satro, esta vez un bulto de hojas se formo y después apareció ante la entrada de su castillo, rápidamente alzo su mano en el aire y incinerizó su disfraz, se acerco a la puerta de su castillo toco con una mano la puerta y esta se abrió lentamente, camino entre el pasillo subió las escaleras hasta una puerta roja abrió la puerta y ahí estaba Acie dándole vueltas a su espada de doscientos Zafiros de Sneort.

-¡Prepara a Auram, llama a todas las tropas, as que se retiren de Aliquam y guíalas a Draquilian porque esta noche ¡jajajajajajajajaj! Comienza la conquista.

  

                                                 Capitulo 10

                                                      Sed de venganza

-¡Viva Reyem! Se escuchaba por la mañana, en las ahora pintorescas calles de Draquilian, vestidas con flores y telas brillantes adornadas con símbolos de victoria y con gente alegre y llena de energía. Astor avía despertado temprano y ahora era espectador de la fiesta que acontecía en ese preciso instante, con un movimiento se acomodo la funda que cabria su brazo echo espada. Los niños correteaban con sonrisas de felicidad en sus pequeños rostros, las mujeres vestidas con sus mejores prendas tomadas del brazo de su pareja o bien, solas pero igual, rebosantes de alegría, los hombres brindaban con tarros de madera escurriendo el espumoso ron, por sus costados, que con su olor inundaba las tabernas de alrededor y los ancianos contaban a los niños historias y todos reían y festejaban.

-¡Viva Aliquam! Gritaron los pocos soldados que regresaban de su feroz batalla, ante Sadek. El bullicio abastecía la ciudad entera. Astor caminaba alegre junto a Kovlak y Zet que tenían el mismo entusiasmo, pero sin saber nada ninguno de los tres.

-¡Oye tu! –Grito Zet a un chiquillo que corría solo con una espada de madera y un escudo del mismo material. -¿Que es lo que sucede por que todos están tan alegres?

-¡Sadek se retiro Aliquam fue defendida y las tropas de Reyem lograron hacer que los demonios salieran de esta nación! No cabe duda de que Reyem es el mejor gobernante de toda la historia. –Y dicho esto el niño siguió su camino mientras gritaba. –¡Viva Draquilian!

-¡Es increíble! –Dijo Zet mirando a Kovlak que al parecer no estaba tan alegre como los demás –Nunca nadie había echo retroceder a Sadek en una batalla.

-No estoy muy convencido de que Sadek haya retrocedido. –Dijo Kovlak mientras fruncía el entrecejo, mirando hacia una de las doce torres. Se produjo un prolongado silencio –Pero bueno, tendremos que festejar si es que esto es verdad.

-¡Vamos, tenemos que ir al centro de la ciudad! –Dijo Astor después de un momento la mayoría de las veces entre todos los ciudadanos hacen una enorme hoguera y regalan ron y pan para festejar!

Kovlak asintió y siguió a Astor y a Zet que hablaban sobre antiguas fiestas que se organizaban en el tiempo que ellos vivieron ahí, entre el camino se escuchaban gritos y silbidos de la gente que al parecer eran espectadores de algún espectáculo, caminaron por unos túneles de roca caliza en donde el sonido de las risas y los gritos se acallaban por completo y solo se podía escuchar el susurro del viento, pero al salir un calor ferviente inundo el centro de la ciudad y la gente se apretujaba para poder acercarse al hombre que yacía sobre un caballo de cabellos dorados y piel cobriza, que cargaba a los lados un par de escudos de acero y ocultaba un par de alas doradas al igual que su cabello. El hombre que en su lomo descansaba alzó el rostro y miro a toda la gente a su alrededor.

-¡Viva Gladiss Patriam!

Y la gente grito y brinco con euforia aplaudió y silbo con alegría y levantaban sus brazos en señal de gratitud, el hombre de estatura promedio, de ojos pardos, de cabello corto y oscuro, con un rostro joven y analítico, serio como una roca, sin ninguna expresión que diera a notar su estado de animo. Soltó las correas que sostenían los escudos que el caballo cargaba en sus costados y dejo caerlos en el arenoso suelo, unos segundos después aparto a la gente con señas y cuando avía suficiente espacio su corcel abrió su par de alas y con un poco de impulso levanto el vuelo pronuncio un par de vueltas en el cielo azul y deslumbrante y salió disparado hacia su castillo situado a un costado muy alejado del centro de la ciudad, la gente se quedo en silencio unos segundos, para luego gritar con mas euforia.

Entre la alegría y la gente feliz Astor noto que un hombre sostenido rígidamente por su mujer yacían parados escondidos de tras de una taberna serios y con malicia, echando ojeadas en los grandes barriles de ron. La mujer volteo lentamente y clavo su mirada penetrante y llena de dolor y tristeza en los ojos de Paladian, por un instante Astor sintió un escalofrió que le recorrió todo el cuerpo, sintió como si una gota de agua helada le recorriera la espina, jamás avía visto ojos semejantes, eran de un hermoso color dorado, que brillaba a la luz del sol, pero perecían ausentes, como si no pertenecieran a la persona que los poseía como si el alma de alguien ajeno viviera dentro de ellos, sin embargo era como si esta alma estuviera encerrada en un cuerpo que no era el suyo, la mujer se negaba a retirar la mirada, así que Astor giro la cabeza e intento ignorarlos, justo cuando a lo lejos Okem les asía señas para que fueran con el.

-¡Hey aquí! -les gritaba entre la gente, mientras saludaba y cargaba un par de bolsas de cuero con su otra mano, El chico vestía con unas ropas color purpura que resaltaban su color de piel morena y al igual que antes tenia el pelo sujetado por un tronquillo. Pronto lo alcanzaron y lo saludaron todos.

-¡Astor! –Dijo el chico con entusiasmo. –Me han dado algo que nos podrá ayudar a regresarte la mano a su estado original!

-¡Baja la voz!, aquí no es seguro. –Regaño Kovlak.

-De acuerdo, entonces vallamos a mi casa, no se preocupen por la comida, tengo de sobra. –Y con una sonrisa los condujo asta su casa.

Cuando llegaron la puerta ya estaba abierta, y una anciana miraba los arboles sentada en el pasto.

-Madre, no deberías salir, mientras estés enferma.

-Lo siento hijo, pero no puedo estar encerrada de por vida, alguna ves tengo que volver a sentir la naturaleza, además estamos de fiesta ¿no?

Okem se acerco a su madre y le dijo un par de cosas, la señora refunfuñando camino por el pasillo y se metió a un cuarto.

-Les ruego me disculpen, es mi madre, algunas veces se harta de estar todo el tiempo encerrada, pues esta enferma y no debería salir, pero no la culpo. -Un silencio incomodo inundo el lugar, pero después Okem los invito a pasar, desfilaron por el pasillo y los guio de nuevo al mismo lugar de la ves anterior solo que esta ves avía unas tasitas de porcelana con te de hiervas y una hogaza de pan de centeno en el centro de la mesa, todos tomaron asiento y Okem corto un trozo de pan para cada quien, cuando termino comenzó a hablar.

-En este par de sacos. –Dijo mientras los señalaba justo a un lado de el. –Ay dos Esferas de Sneort. –Kovlak se atraganto y comenzó a toser, Zet le dio unas palmaditas en la espalda mientras le preguntaba si estaba bien, Kovlak asintió y pregunto.

-¿Esferas de Sneort es lo que dijiste?

-Si. Me costo conseguirlas, de echo e quedado a deber mucho, pero todo sea por mi hermano, bueno medio hermano.

-Sabes que las Esferas de Sneort son ilegales en todas partes, no se puede pasear con ellas como si fuese mercancía, además nadie sabe  certeramente cual es el motivo de sus propiedades y sus materiales mágicos, quien sabe con que tipo de demonios estén enlazadas.

-No te preocupes las a hecho Dux.

Kovlak miro con des aprobación a Okem pero no dijo nada mas

-Solo hace falta poner ambas en tu brazo y al retirarlas la espada saldrá, no sentirás más que un poco de frio. –Okem tomo los sacos y de ellos saco un par de esferas del tamaño del puño de Astor, color azul esmeraldado, con cuidado coloco una sobre la hoja de la espada y otra por debajo, Astor sintió como si lo sujetaran con fuerza, pero comenzó a relajarse, Kovlak y Zet quienes miraban con suspenso se acercaron para mirar mas de cerca la escena. Okem tiro suavemente de las esperas pero solamente ocasiono que la espada se tensara y comenzara a vibrar, con un poco mas de fuerza Okem tiro de las esferas pero la espada se negaba a ser removida y Astor sentía como si le quisieran arrancar el brazo, Okem tiro con toda sus fuerzas pero solo consiguió que Astor diera un grito de dolor y se tirara al suelo.

-¿Estas bien? –Pregunto Okem al darse cuanta de lo que avía sucedido.

-Si solamente sentí como si me quisieran quitar el brazo.

Los cuatro hombres extrañados decidieron dejar de intentar con las esferas y mejor regresaron al pueblo a tomar un poco de ron y festejar un rato.

-¡Vivan las cinco naciones!

Gritaron las personas al medio día cuando el sol estaba sobre sus cabezas y el bullicio inundaba las callas, los pequeños puestos de mercado sin acepción rebosaban de gente con entusiasmo y algunos regalaban sus productos, en el centro de la ciudad un grupo de gente se reunió y comenzó a bailar y a cantar canciones sobre los antiguos mitos y leyendas de Gladiss Patriam.      

Kovlak, Zet, Astor y Okem vagaban por las calles y reían mientras compraban sus provisiones, unas trompetadas de victoria se escucharon a las afueras de Draquilian, todos se quedaron callados y miraron hacia la puerta principal, un grupo de unos veinte soldados mal heridos, regresaban de Aliqam echados sobre el lomo de sus corceles y algunos ayudando a sus compañeros, en seguida un grupo de personas los cargaron y los llevaron a sus moradas y a algunos lugares donde podían ser atendidos, unos instantes después todo siguió como si no hubiera pasado nada.

Al caer la noche las antorchas de todos lugares permanecieron apagadas y solo la luz lunar podía alumbrar el camino, todas las personas se dirigían al centro de la ciudad cargados con leños, pergaminos y ropas viejas y los echaban dentro de una gran pirámide de madera.

Astor y los demás también contribuyeron ayudando a las personas y llevando por su parte leña y madera vieja, cuando la luna creciente apareció de tras de una gran nube, un par de jefes religiosos arrojaron unas antorchas a la gran pirámide, rápidamente con unos abanicos de porcelana muy grandes, avivaron el fuego y pronto se alzaron las llamas sobre las murallas de Draquilian, no había un solo lugar en donde la intensa luz no alumbrara, la gente solo miraba y sonreía alegre.

-Este fuego. –Dijo uno de los jefes religiosos. –Es la simulación de la llama eterna, la leña vieja las cosas usadas y las que nos traen malos recuerdos, representan nuestro pasado trágico, desde la llegada de Sadek, pero las llamas, el fuego que representa a la llama eterna, también representa que nuestra esperanza, nuestra voluntad, nuestra fe y nuestro esfuerzo con el que fundamos estas tierras, son eternos, como la llama que menciona nuestro libro ancestral y esta esperanza eterna esta sobre el hombre que vendrá a vengar a nuestro pueblo y a liberarlo, el hombre que se hace llamar el hijo del universo. Tal ves nosotros no presenciemos su victoria sobre el mal, pero algún día eso se ara realidad. Un prolongado silencio inundo el lugar, solo se escuchaba el embriagador sonido de las llamas hipnotizantes, quemando la leña y las demás cosas y una paz que se contagiaba llenaba a cada persona presente en ese momento, con sonrisas en sus rostros mientras algunos cantaban en voz baja y otros solo se dedicaban a ser felices y así termino el primer día de gloria en Draquilian

Astor se levanto justo antes del amanecer y tomo sus cosas que estaban regadas por el suelo, miro a su alrededor y observo como la gente dormitaba tranquila, suspiro al mirar su espada que producía un débil resplandor, sin ganas cubrió su espada con una funda, la amarro a su hombro y se encamino hacia las calles vestidas de gala de la ciudad. Mientras caminaba se detuvo al ver un cartel de pergamino viejo clavado en un gran tablón de anuncios que tenia un mapa de la ciudad de Aliquam la capital de la primer nación de Gladiss Patriam, interesado lo arranco lo miro un poco y se lo guardo en un bolcillo, siguió caminando asta llegar a una serie de túneles de piedra que te conducían asta la par de derecha de la cuidad, justo al mismo nivel que el castillo de Reyem solo que al lado contrario, camino por los túneles mientras veía hombres vencidos por el alcohol y mujeres de igual manera, tirados en el suelo aun con sus tarros en mano, con un poco de pena ajena se alejo a grandes zancadas del lugar, el túnel era bastante angosto y a la vista muy largo, pues cada ves que avanzaba parecía no moverse ni un poco, después de cinco minutos de caminata incesante por fin estaba cerca de la salida pero de pronto la luz de las afueras del túnel dibujo una silueta delgada y obscura, como la luz daba justo frente de Astor no pudo distinguir de primera impresión a la persona, pero mediante sus ojos se acostumbraban reconoció a la mujer que había visto el día anterior, vestida con prendas de cuero rojo intenso y colgada en la espalda llevaba una especie de funda del mismo material y del mismo color en la cual no cavia lo que fuese que tuviera dentro, pues salía una vara torcida con un rombo de cristal y algo la rodeaba en espiral como si fuese agua, y se movía constantemente y terminaba en la punta mas alta del rombo de cristal, la mujer lo miro con aquellos ojos tristes y ausentes, que le seguían pareciendo familiares y con una mueca semejante a una sonrisa, que le erizo el bello de la nuca dijo.

-Astor.

Una lluvia de luz inundo al túnel deslumbrándolo y se escucho el sonido de una espada siendo des enfundada, rápidamente Astor levanto la mirada y vio como la mujer avía sacado un arma extraña de la funda que colgaba en su espalda y amagaba con la puta del arma, a los lados de lo que parecía ser una espada, salían unas astas blancas que eran rodeadas por el mismo liquido que giraba en espiral, la hoja estaba echa de fragmentos de algún cristal color azul oscuro, unidos como si fuesen garras de dragón. Instintivamente Astor echo a correr por el túnel hacia la salida, y detrás de el escuchaba las pisadas veloces de la mujer, paso cerca de los hombres que seguían tirados en el suelo, y sin darse cuenta tropezó con uno de ellos, callo al suelo y dio varias maro metas asta chocar con la pared de piedra del túnel, golpeándose en la cabeza, lo que ocasiono que unas pequeñas lagrimillas le escurrieran por las mejillas, al abrir los ojos de nuevo solo vio al hombre levantarse y mirarlo enfadado, pero la mujer avía des aparecido. Desconcertado solo miraba en todas direcciones intentando entender que es lo que ocurría, pero solo podía ver unos pequeños rayos de sol que entraban por la salida del túnel, de pronto se dio cuenta de que la funda que le cubría la espada se había caído, el hombre que aun seguía parado frente de el, lo miro con unos pequeños ojillos porcinos y al ver la espada su rostro en palideció y junto sus manos como si fuese una rata, y dejo ver unas uñas sucias y amarillentas al igual que sus dientes.  Lo miro al rostro e izo como si fuese a hablar pero en lugar de eso solo sostuvo el aire y salió corriendo del túnel.

Rápidamente Astor tomo a la funda de cuero y se cubrió el brazo, vigilando que nadie lo observara, decidió regresar al centro de la ciudad, cuando llego, miro a la gente nuevamente eufórica y feliz era como si la noche nunca hubiese llegado y todo siguiera como el día anterior, camino entre la multitud y logro localizar a Zet cerca de un puesto de comida, rápidamente corrió asta el y lo saludo con un apretón de manos.

-¿Donde estabas? te hemos estado buscando toda la mañana.

-Solo fui a dar un paseo por los túneles. –por un instante dudo entre el contarle o no a Zet lo que había pasado pero decidió mejor no hacerlo, pues no quería preocuparlo mas- pero bueno ¿Donde esta Kovlak? –Pregunto justo antes de que Zet le hiciera otra pregunta.

-Ha ido a la hostería a buscarte, me pidió que lo esperara aquí.

Cuando termino la última frase a lo lejos se escucho un silbido potente, ambos voltearon rápido y vieron a Kovlak a acompañado por Okem. En seguida Astor seguido de Zet caminaron hasta estar con ellos, un instante después se encontraban todos en la hostería, Kovlak y Okem tenían una cara seria e inamovible, Astor y Zet se sentaron juntos en el suelo de madera y hablaban sobre la noche anterior, pero de pronto Kovlak interrumpió.

-Muchachos tengo que decirles algo cerio.

Los chicos lo ignoraron y siguieron hablando y riendo.

-¡Escuchen!, Grito mientras soltaba un golpe sobre una mesita.

Los chicos lo vieron asustados.

-Tengo que decirles algo serio. –Por un momento un silencio incomodo inundo la habitación, -Acecinaron a la madre de  Okem. De inmediato Astor se puso en pie y miro a Okem que al parecer le había afectado la ultima palabra de Kovlak pues una lagrima le rodo por una mejilla.

-¿Por qué? el nunca a echo nada…

-¡Intento ayudarte! –Corto bruscamente Kovlak –Al parecer alguien vio cuando Okem recogió las esferas y supo todo sobre lo de tu brazo, Encontramos su cuerpo esta mañana con el nombre de Acie grabado en su frente a un lado de su casa la cual estaba abierta y dentro de su casa todo estaba destrozado y además robaron las esferas

Astor miro con ojos incrédulos a Okem quien comenzó a  llorar desconsoladamente.

-No…no es posible, yo…yo no…

-Solo. –Interrumpió, entre jadeos Okem –quiero estar solo.

Astor miro  a Kovlak Que sin decir mas salió de la habitación, el sonido de sus pasos se apagaba mediante se alejaba del lugar, Zet solo miraba alternamente a Astor y a Okem pero segundos mas tarde se levanto y salió al igual que su compañero, Astor se quedo pasmado parado frente a Okem que se cubría el rostro con sus manos largas y delgadas, sin decir nada se acerco a su amigo y se sentó a su lado y solo se quedo ahí a su lado escuchando sus lamentos, pasaron cerca de tres horas asta que por fin Okem dejo de llorar, Astor solo lo veía y el solo se quedaba quieto con la mirada perdida.

-No te preocupes. –Dijo Astor son causar ninguna emoción en Okem –Te juro por mi vida, que vengare la muerte de tu madre.

-¡No! –Grito Okem enfadado mientras apretaba las mandíbulas con furia. –No te puedo dar  ese privilegio, yo mismo lo are tal ves no pude ver su o sus rostros pero averiguare quien o quienes fueron y pagaran por la muerte de mi madre, no descansare asta ver como la vida se les escapa por los ojos y asta oír su ultimo suspiro y arrebatarles el ultimo aliento.

-Tienes todo el derecho de decidir. Pero no me impedirás por lo menos ayudarte, pues tú eres mi hermano.

-Adelante hazlo si quieres.

Los dos se quedaron sentados uno al lado del otro sin decir nada más.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

                                                       Capitulo 11

                                                La cara de la muerte

 

 

El viento soplaba leve en la nuca de Astor que yacía en el césped sentado mirando las profundidades del bosque pensando que asía ya una semana desde que su brazo se avía convertido en espada, en su amigo Okem que pretendía cobrar venganza por la muerte de su madre, solo pensaba en que nada volvería a ser lo mismo, imaginaba como seria su vida desde ese preciso momento. con su brazo echo espada comenzó a dar tajos al aire, imaginando cortar cada uno de los arboles que se le imponían, su mente aun perturbada no lo dejaba en paz, solo pensaba en que todo estaría mejor si esto no hubiera ocurrido, aburrido y sin nada mas que hacer mas que esperar a Kovlak, se paro y con su brazo lanzo una estocada a el árbol mas cercano, pero al tocar el árbol su brazo tembló como si hubiese golpeado un muro de diamante, los huesos del hombro de Astor empezaron a dolerle y al mirar al árbol, se dio cuenta de que no le avía causado daño alguno. Enfadado miro su brazo.

-¡Solo eres un estorbo! –Dijo para si mismo y al terminar la ultima silaba la espada se volvió de un todo azul y Astor sintió que una energía le recorría todo el cuerpo paralizándolo y luego sintió como si un trueno le cayera enzima, se tiro al suelo respirando agitadamente y adolorido. Kovlak llego unos segundos después, con un costal de cuero que producía unos sonidos metálicos bastante fuertes y lo ayudo a ponerse en pie, sin hacer ninguna pregunta lo miro y dijo.

-Como tu brazo es ahora una espada, me temo que no podremos practicar con las espadas de madera, como se suele empezar, pero tienes una enorme ventaja, los mejores espadachines de la historia solían manejar su espada como si fuese una extensión de su cuerpo, para ellos nunca fue un arma sino una parte mas de ellos, si aprendes a manejar tu brazo como espada y no como brazo jamás conseguirás nada, en cambio si haces lo contrario te será muy sencillo acabar con cualquiera. –Y dicho esto soltó el costal, desato los amarres que avía hecho y de dentro, saco unas armaduras viejas y un poco oxidadas.

-Póntela. –Dijo Kovlak al momento que le arrojaba el torso de latón con todas las demás piezas en el.

Astor intento agarrarlo pero su brazo espada izo resbalar las cosas y cayeron pesadamente al suelo, de mala gana la recogió y comenzó a vestirse, después de un arduo y fastidioso momento se levanto con la armadura puesta, excepto la parte de el brazo de espada.

-Estoy listo, dijo mientras se ponía de pie.

Kovlak quien estaba sentado mirando al cielo, tardo un momento y después se levanto.

-Lo primero que tienes que saber es que la fuerza que se le imprime al arma nunca tiene que ser excesiva, de hecho la fuerza es lo menos que tienes que poner en cada estocada, lo que tienes que hacer es sentir la energía de la espada y canalizarla en el punto de impacto, de esta manera.

Kovlak des enfundo su espada, que brillo reluciente como lucero y señalo un árbol, después se concentro unos segundos mirando al objetivo, y después lanzo un tajo que salió como relámpago Astor solo pudo mirar la espada unos segundos después, al otro lado del inicio del ataque.

 Kovlak miro al árbol que parecía no haber sido tocado alguna ves, pero después una sonrisa apareció en su rostro y Astor miro como el árbol de cincuenta metros de alto y con un tronco de mas o menos un metro de grosor, se desplomaba sobre el suelo boscoso con un sonoro golpe, levantando así una gran nube de polvo, que ocasiono que Astor se echara atrás tosiendo.

-¡Increíble! Quiero intentarlo.

-Adelante, solo recuerda que la fuerza no lo es todo.

Astor intento concentrarse en partir el árbol que tenia a su derecha, pero no tenia idea alguna de cómo canalizar la energía de la espada, de hecho ni siquiera podía sentir su “energía”, aun así tomo impulso e intentando acelerar su brazo lo mas que pudo golpeo al árbol, un sonido como de campana inundo el lugar aturdiéndolos un instante, luego ambos miraron al árbol pero este no avía recibido daño alguno. Enfadado Astor miro su brazo y se quedo plantado ahí mirando decepcionado.

-No te preocupes ya pronto lo conseguirás, no debes preocuparte por cosas que ahora no te servirán de nada, solo debes hacerlo por mejorar tu técnica y aprender a conocer y controlar tus talentos. Por ahora tengo que enseñarte a sentir la energía de tu arma, ya que es lo primero que se debe saber para poder utilizarla. Veras para sentir la energía, tienes que equilibrar tu eje central con el de tu espada, de esta manera. –Kovlak puso su espada en forma vertical y la bajo asta que el centro dela espada quedo en el centro de su pecho.

-Luego cierra los ojos e intenta sentir la energía que de tu espada, emana como si se tratase de una persona, intenta recrear su imagen en tu mente como la primera ves que la viste y luego intenta llenarte de esa energía como si la absorbieras. –Kovlak aspiro hondo y medito unos segundos, después soltó el aire y relajo sus brazos. -Adelante inténtalo.

Astor siguió cada paso como se lo indico Kovlak y de pronto al recordar la forma de su espada sintió como si un cosquilleo le recorriera el cuerpo.

-¡La siento esta dentro de mi!

-Bien ahora intenta expulsarla y regresarla a la espada.

Astor se concentro lo mas que pudo ignorando todo lo que sucedía a su alrededor y solamente sintiendo la energía, conto asta tres y expulso la energía guiándola asta su brazo pero algo extraño ocurrió, sintió como si su brazo hubiera desaparecido, desconcertado abrió los ojos y descubrió que la espada estaba en el suelo, clavada en el césped, después miro su brazo y este estaba intacto pero aun así el lo sentía ausente.

-¡Bien echo! –Grito Kovlak. –¡Lo lograste!¿pero como lo hiciste?

-No lo se, solo expulse la energía asía mi brazo y después deje de sentirlo.

-Pues bueno ha funcionado.

Astor miro la espada y de reojo su brazo que aun sentía ausente, con este mismo tomo la espada y de pronto volvió a sentirlo.

-Ahora es parte de mí. –Susurro para si mismo.

-Bueno ahora podremos entrenar con las de madera.

-¡No espera! e pasado demasiado tiempo en la herrería y con la espada en mi brazo creo que puedo manejar una espada de acero como la mía, además es bastante ligera, casi tanto como una rama.

-Bueno tienes algo de razón, intentémoslo pero no podremos entrenar cuerpo a cuerpo con las espadas de acero, por que podríamos resultar heridos de alguna manera, primero con los troncos te enseñare a dar distintos tipos de estocada eficaces, defensivas, veloces y para resistir otro tipo de taques. Pero para pelear entre nosotros será necesario el uso de las espadas de madera.

Kovlak señalo un árbol nuevamente y ordeno a Astor intentar de nuevo sentir la energía pero esta ves canalizarla así pues lo izo, se paro cerca del árbol y volvió a meditar sintió la energía de su arma e intento canalizarla en el centro de la espada cuando creyó haberlo echo, lanzo su estocada, pero a la mitad del viaje, Astor sintió como la energía de su espada aumentaba ferozmente y se salía de control, su brazo se tenso de inmediato y una chispa roja salió de su espada y al tocar el suelo, vientos del sur y del norte salieron con fuerza de lo interno del bosque colisionando y creando un remolino escarlata de llamas ardientes, que se elevo desde el suelo, de inmediato Astor se detuvo y se echo a tras y observo como las llamas devoraban al árbol que avía golpeado, un instante después vientos del este llegaron y disiparon el fuego. Los dos se miraron asustados y exaltados, nunca avían visto algo igual, pero mas extraño aun fue que lo único que avía afectado el fuego avía sido al árbol que Astor golpeo y todo lo demás quedo en silencio total, el viento dejo de soplar, las hojas dejaron de mecerse con el, las aguas se calmaron, solo se escuchaba algo a la distancia como el sonido de una riza diabólica apenas perceptible pues el corazón palpitante de Astor inundaba sus oídos.

-¿Que estará sucediendo en Draquilian? –Pregunto Astor mirando en dirección a la ciudad.

-No lo se pero tal ves sea una fiesta mas, déjalo, dudo mucho que se trate de otra cosa.

Justo en el momento que Kovlak terminaba su frase, una columna de humo se distinguió en lo interno del bosque, el suelo comenzó a vibrar como si un gigante avanzara entre el bosque, al momento que unas extrañas siluetas se distinguían en los cielos, como buitres hambrientos dando vueltas en espiral sobre la ciudad.

-Esto no es una fiesta más. -Dijo Astor mientras sostenía su espada con firmeza y clavaba la mirada en las extrañas siluetas que asechaban en los cielos.

-¡Vamos avisemos a Reyem que se aproximan fuerzas enemigas a Draquilian! –Grito Kovlak mientras enfundaba su espada. –Ponte tu armadura competa, tal ves la necesites.

Astor asintió y se coloco las ultimas piezas del brazo, se puso en pie y los dos echaron a correr, Astor con espada en mano, pues no tenia donde guardarla, caminaron entre senderos, naturales y pequeños tramos dificultosos por la maleza, de ves en cuando se les interponían algunas hiervas pero Astor con un solo tajo  las asía aun lado, corrieron un buen rato ya que estaban muy alejados de la ciudad, pero al fin llegaron a la gran e imponente puerta de acero, pero las pertas permanecieron cerradas y no avía guardia alguno en este lugar, cuando de pronto, se escucho como una de las ballestas gigantes que tenia cada torre se disparaba, una flecha del tamaño de un tronco, voló por los aires, segundos después el mismo sonido resonó en el bosque, en lo interno de la ciudad se escuchaba el ajetreo y las pisadas de los guardias preparándose para la batalla.

-¡Oigan ustedes! –Grito un guardia en la esquina de una torre. –Salgan de aquí, la ciudad esta siendo evacuada asía Plangite, síganme los guiare a las carretas.

-¡Pero quiero pelear! –Grito Astor mientras levantaba sobre su cabeza la espada espectral.

-¡No ay tiempo para peleas absurdas! –Dijo Kovlak tomando por el brazo a su compañero. –Si nos quedamos aquí lo mas seguro es que perderemos la vida. Tenemos que irnos ya.

Astor de mala gana bajo la espada y se dirigió a donde estaba el guardia, que asía señas de que se apresuraran, unos segundos después de que llegaran con el guardia, las puertas de acero se abrieron de par en par, con un sonido aturdidos y toda la caballería que quedaba de Draquilian salió de la ciudad hacia el bosque con un rugido de guerra, los guerreros golpeaban sus armas contra sus pechos y gritaban potente a la ves que corrían valientes, seguidos de ellos salieron los jinetes gritando igualmente pero esta ves protegiendo a un hombre que iba en medio de ellos con una armadura dorada y reluciente, con una capa de seda color rojo, con un estandarte blanco en su diestra y cabalgando a un corcel de fina raza, se detuvieron unos segundos todos, los guerreros y jinetes y entonces el hombre de corte real hablo.

-¡Mis guerreros fieles, hoy es su gran día, darán testimonio de este día cuando regresen a casa victoriosos, esta ciudad jamás será reclamada por nuestros enemigos de eso me aseguro yo y ustedes mis leales súbditos, carguen con honor y gloria sus armas, lleven su espíritu como guía y no desfallezcan jamás! ¡Fuego! –Grito por ultimo el que al parecer era Reyem el rey de la primera nación de Gladiss, Patriam y seguido del grito una lluvia de flechas salió desde detrás de la ciudad, y las doce torres que la rodeaban temblaron al sentir el poder de las ballestas.

-¡Vámonos. Grito el guardia un instante antes de que un poderoso rugido de bestia se ollera como trueno amenazante.

-Auram. –Susurro Kovlak.

Astor se dispuso a preguntar que es lo que había dicho, pero Kovlak salió disparado detrás del guardia, así que el sin mas reclamos lo siguió.

-¡Espera! ¿y Zet?

-El ya debe estar en las carretas. Apresúrate, no nos queda mucho tiempo.

Otra lluvia de flechas se escucho al ser disparadas, Astor volteo un segundo y solo pudo observar como una de las siluetas del cielo descendía y arremetía contra una torre, la bestia era un dragón gris y flacucho, que rugía desesperado y lanzaba llamas tremendas.

-¡Vamos!

Astor reacciono y siguió corriendo, tardaron un poco antes de llegar a las carretas de tras de la ciudad, pero al fin lo consiguieron, los habitantes asustados intentaban desesperadamente subirse en las carretas, pero los guardias luchaban por evitar el pánico.

-¡Ahhhhh! Grito una señora mientras señalaba con el dedo al cielo, un dragón negro como la noche callo pesadamente en la tierra. Los caballos enloquecieron y entre relinchos y chillidos de susto, se soltaron de los carros para huir. Las personas corrieron en todas direcciones, el dragón los ignoro y con su cola comenzó a golpear la parte trasera del muro de piedra, un par de ballestas se dispararon hundiendo sus filosas puntas a los costados de la bestia, pero esta no se detenía.

Astor vio a un lado de una de las torres un carro aun con caballos, aunque estos luchaban para liberarse.

-¡Kovlak ahí! –Le grito Paladian mientras señalaba al carro. Rápidamente los dos echaron a correr asta la carreta, cada uno se sentó sobre un caballo y comenzaron a moverse, en poco tiempo se alejaron del dragón y unos minutos mas tarde se perdió de vista, apretando el paso avanzaron asta la sima de un pequeño cerro y desde ahí contemplaron la ciudad que estaba apunto de ser devastada.

Astor aguzo la vista y a lo lejos distinguió a un hombre parado justo de tras de la gran bestia que minutos antes los atacaba, por un momento le resulto familiar, aguzando aun mas la vista distinguió a Okem con una espada en mano y arremetiendo contra el animal

Rápidamente dedujo que es lo que intentaba hacer y bajo de un brinco del caballo, Kovlak desconcertado, intento detenerlo pero antes de poder decirle algo Astor echo a correr a toda velocidad hacia la ciudad. Con todo su esfuerzo porto lego con Okem, y miro como el animal lo ignoraba y solo golpeaba el gran muro de piedra.

-Aléjate de aquí tenemos que huir.- Grito Astor a su amigo.

-No puedo hacerlo, e visto el rostro de la mujer que asesino a mi madre e visto la cara de la misma muerte e visto el rostro de Acie y vengare este día la muerte de mi madre.

Astor se puso a su lado y con la espada a su lado lo miro con comprensión y le dijo.

-Te ayudare a lograrlo.

Con fuerza empuño su espada y se agarro con fuerza a la pata de la intimidante bestia, esta al darse cuenta comenzó a moverse enfurecida, Astor se aferro y clavo su espada para agarrarse mejor, lo que ocasiono que la bestia lanzara unas llamas que le chamuscara apenas unos pelillos de la nuca, siguió trepando asta que alcanzo su lomo con el corazón palpitándole fuertemente dio un gran brinco en dirección a la cabeza de la bestia y con un grito se lleno de valentía y clavo la espada en el cuello del animal justo antes de que este lo devorara, rápidamente retiro la espada y callo de bruces al suelo.

El animal soltó un rugido ya callo de espaldas sobre el gran muro que no resistió más y colapso y dentro de la ciudad la gente que aun adentro estaba salió corriendo y detrás de ellos una horda de demonios con armaduras de plata con un casco que impedía verles el rostro, corrían dando gritos de júbilo y arrebatando vidas a diestra y siniestra.

-¡Ahí! –Grito Okem señalando hacia la entrada principal de la ciudad.

Astor volteo y vio una luz que lo deslumbro por un momento, pero cuando sus ojos se acostumbraron distinguió a un león de fuego del tamaño de la herrería y lavaba sus ojos color violeta amatista en el y sobre de el una mujer de cabello negro y rizado y totalmente vestida de rojo reía mostrando sus dientes blanquecinos como perlas, perfectamente alineados y brillantes, pero aun así una sonrisa diabólica, era la misma mujer que había visto días atrás en Draquilian y en su espalda tenia la misma funda que abarcaba toda su espalda, con un movimiento velos y preciso la mujer movió las riendas doradas que con ambas manos sostenía y que al parecer controlaban a el león y este dio un brinco bastante largo que cruzo casi la mitad de la ciudad y comenzó a correr en dirección de ellos, aplastando a todo aquel que se le interponía, no importa quien fuese terminaba atravesado por sus zarpas incandescentes.

-¡Tenemos que salir de aquí! –Le grito Astor a su amigo que al parecer estaba completamente paralizado por el terror y al ver lo que le ocurría a su amigo Astor corrió asía el lo tomo del brazo y lo jalo en dirección al bosque.

Las pisadas de la creatura hacían vibrar el suelo entero y cada ves estaba mas cerca cuando de pronto a lo lejos se escucho un alarido Astor miro al cielo y vio que una luz plateada pasaba sobre su cabeza veloz, y unos segundos después se escucho el rugido potente de el león de inmediato Okem y Astor giraron la cabeza y observaron como un águila de plata enorme chocaba a un costado del león lo cual lo obligo a dar vueltas por el suelo junto con el ave.

-Es Bellator. –Dijo Astor sorprendido.

La mujer con un hábil brinco logro salir bien de la colisión se limpio suavemente las ropas y camino decidida asía ellos

Astor se preparo para atacar pero Okem lo aparto con una mano.

-Esta es mi oportunidad, con todo el impulso que pudo lograr echo a correr hacia la mujer que lo miro con una mirada de burla y soltó una risita, Okem estaba a pocos metros de ella cuando de pronto una sombra borrosa se atravesó en su camino y se escucho como si golpearan un árbol Okem se encogió y callo de hincado cubriéndose con las manos el estomago, la sombra que al principio era borrosa era un hombre alto casi como Kovlak bastante blanco con cabellos grises y una capucha color vino su puño seguía clavado en el estomago de Okem que comenzó a toser y a escupir.

-Déjenlo vivo sufre mas sabiendo que es incapaz de siquiera tocarme, además Sadek llegara pronto con su demás ejercito y nosotros tenemos otros asuntos que atender así que hay que largarnos, Felicidades Astor hoy no te toca dejar este mundo.

Dijo la mujer mientras alzaba una mano y sacaba su arma.

El hombre la miro y ordeno a un grupo específico de demonios que los siguieran estos se quitaron el asco y dejaron ver unos rostros casi grises con rasgos finos como los de un lince y sus ojos dorados y sin vida, sin cejas y sin cabello y sacaban su lengua larga, delgada cual lápiz y negra constantemente como las serpientes y riendo mostrando sus dientes como puntas de flecha se pusieron en una formación con la que rodeaban a la mujer.

Astor sintió como la sangre le hervía al ser espectador de cómo avían dejado sin aire a si compañero con un movimiento diestro saco su espada la tomo con ambas manos y sin pensar nada mas se lanzo contra el hombre que avía golpeado a su amigo pero justo antes de llegar se estremeció el bosque entero y Bellator y Auram se dirigían asía allí, mirando alternamente a el hombre y a las bestias que se acercaban cada ves mas Astor echo a correr a lo interno del bosque, y solo pudo ver como las creaturas pasaban rodando, rugiendo y chillando con furia, Astor estuvo muy cerca de la batalla de las bestias pero segundos después se alejaron de ahí, volteo de nuevo la mirada y vio como el grupo se alejaba de la ciudad, Rapido corrió asía su amigo para asegurarse de que estuviese bien pero tampoco lo vio, sin pensarlo mas savia que había perseguido a los demonios, así que se paro y corrió con todo lo que pudo, siguiendo las huellas dejadas en el bosque, corrió poco antes de ver la tragedia, Una espada negra como el Onix atravesaba el corazón de su amigo y este derramaba sangre por la boca y los oídos aun respirando.

Astor corrió asustado asta su amigo y lo tomo en sus brazos, Okem temblando y llorando miro a su amigo y dijo.

-Mi herm….

Con un último suspiro la vida de Okem fue arrebatada por el cruel designio de la muerte.

-Hermano no mueras hermano. –Susurro Astor al oído, pero el savia que la muerte se lo avía llevado. -¡No! ¡Mi hermano no! –Grito mientras grandes lágrimas le recorrían las mejillas y alzando la cabeza dejo en el suelo con delicadeza el cuerpo de Okem y dijo. –Tu muerte será vengada. -Y dicho esto se levanto con furia y echo a correr por el bosque no tardo mucho antes de encontrar al grupo que se alejaba poco a poco.

-¡Acie! –Grato Astor mientras corría y los alcanzaba.

El grupo se detuvo y el hombre ordeno a los demonios asesinarlo la mujer lo miro desde detrás de los demonios con una sonrisa y se sentó en el pasto.

Astor se preparo y con la espada detuvo una estocada que iba directo a su costado derecho, con fuerza empujo el arma enemigo y logro atravesar el cuello del primero de los cinco demonios que lo atacaban, rápidamente saco su arma del cuerpo sin vida del demonio y logro evadir apenas otra estocada, descendente, con un movimiento audaz corto el brazo de su enemigo que aulló de dolor y con su pierna derecha lo lanzo asía el suelo, justo antes de que otros dos lo atacaran, Astor se agacho y se movió a la derecha evitando las dos armas que aceleradas casi logran atravesarlo y dando un giro sobre si mismo tajo el rostro de uno de ellos cortando por la mita su mejilla y gritando de dolor siguió atacando,  Astor detuvo de nuevo las dos estocadas y logro por fin hundir la punta de su espada en el pecho del que mas trabajo le costaba evitar, el ultimo demonio que solo observaba el combate tenia un arco y preparo su primer flecha, Astor entrechocaba su espada con la espada de el aun sangrante demonio al que le colgaba la mandíbula por el corte que le avía echo su contrincante y sintió la terrible punzada de una flecha atravesando su pierna izquierda, lo cual lo obligo a hincarse. El demonio arquero sonrió victorioso mientras su compañero reía pues le pareció ver a su enemigo vencido con una sonrisa infernal levanto su espada sobre la cabeza de Astor y la bajo con fuerza pero con un movimiento retorcido Astor logro evitarlo y la espada del demonio se hundió en el suelo, Astor aun hincado lanzo una estocada con toda fuerza al cuello del demonio y se escucho apenas un grito ahogado y la cabeza del demonio rodo por el suelo, el otro demonio al ver esto rápidamente coloco otra flecha en el arco pero Astor dio un brinco in humano con el que logro alcanzarlo y le atravesó el pecho con su espada manchada de sangre lodosa y negra saco su espada y vio caer el cuerpo sin vida de su enemigo alzo la vista justo antes de recibir un tremendo golpe de el hombre que le hacia compañía a Acie, se quito la capucha y dejo ver unas alas de piedra características de los Golemos, la rasa de los cielos, Su cuerpo era distinto a cualquier otro que hubiese visto antes, sus costillas estaban marcadas en su piel gruesa y tenia por lo menos ocho mas de lo normal, también no era delgado sino muy robusto y fuerte y sus hombros anchos todo el tiempo yacían erguidos.

Astor rodo por el suelo con el ojo entre abierto y con ambos labios partidos, su espada había salido volando y se avía clavado en el centro del claro en donde se encontraban. El golemo que se paraba solamente sobre una pierna lo miro y dijo mientras reía burlonamente.

-Morirás honradamente.

Astor también sonrió se limpio la sangre de los labios partidos que no dejaron de sangrar y contesto.

-Lo mismo te digo.

El golemo corrió a tal velocidad que apenas Astor pudo ver como su puño se impactaba de nuevo con su rostro estas ves su nariz se doblo y sintió como se rompía. Sin hacer ningún ruido ni movimiento solamente se quedo acostado en el suelo y antes de que se pudiera incorporar de nuevo, sintió un golpe en sus costillas que lo obligo a dar un pequeño grito.

El golemo solo reía y siguió golpeándolo en las costillas, sin piedad alguna, pero Astor apenas se quejaba, el golemo lo pateo y golpeo durante un buen rato asta que decidió sentarse y dejarlo un momento.

-Baya creí que esto seria más difícil, pero se me ha olvidado que eres un simple humano débil.

-Gran error. –Dijo Astor que se incorporo de un brinco –Yo no soy un humano común, El golemo se levanto también y se puso en guardia.

Astor tomo con su mano izquierda la flecha que tenia aun enterrada y la retiro sin hacer algún gesto de dolor.

-¿Que eres? –Pregunto asombrado el golemo

-Soy el hijo del universo. –Y dicho esto Astor evadió el que seria el último golpe de su enemigo, hábil como gacela se escurrió por debajo de las piernas de el golemo y alcanzo su espada y antes de que este reaccionara Astor con fuerza le izo una gran tajada en la espalda, el golemo no grito pero sin duda el corte le había afectado pues se hinco y comenzó a jadear y entre los gritos del demonio al que le avía cortado el brazo le dio muerte a el golemo El cual soltó un suspiro y murió.

Sin nada de compasión Astor se acerco al demonio que seguía aullando y de igual manera lo asesino volteo y miro a Acie que sonreía como si hubiese ganado la guerra.

-¿Que te hace diferente de nosotros? –Dijo la mujer que entre risas hablaba. –¿Que es lo que te diferencia de un demonio que mato a dos personas a una persona que arrebato seis vidas?

Astor abrió los ojos de par en par y miro a su alrededor, la sangre negra de sus enemigos yacía derramada por todas partes y sus cuerpos inertes después miro sus manos y su espada manchadas por la muerte.

-Yo no soy un acecino. –Dijo Astor con el alma llena de culpa.

-Si lo eres y también eres un mentiroso y un traidor.

-No es verdad yo solo….

-Solo buscas venganza como un despreciable asesino.

 -¡Calla! –Grito con furia Astor y dio un brinco agitando su espada asía Acie que velozmente saco su arma y lo detuvo en el aire. Astor furioso lanzaba estoca ras estocada pero todas eran detenidas por lo que parecía ser una espada de Acie. Con un empujón Acie logro alejar un momento a Astor el cual sintió la gran fuerza de su contrincante. Astor pudo contemplar un momento el arma de su enemiga, esta ves lo pudo ver mejor, su hoja azul eléctrico echa de muchos fragmentos de algún cristal y en la punta de su mango tenia un rombo del mismo material que la hoja de la espada y un espiral de agua que le salía de la punta le recorría todo el mango, en espiral y bajaba asta una especie de cuernos blancos que tenia a los costados el arma y el agua bajaba por ahí y regresaba a la punta del rombo y así viajaba y no se detenía aunque moviesen el arma, Acie solo se quedaba ahí para con la misma sonrisa burlona.

-No eres nada, solo eres una porquería.

Astor ignoro todas las palabras y se abalanzo contra Acie de nuevo, pero esta ves ella detuvo su estocada con uno de los cuernos que le salían a su arma y con una tajada ascendente logro cortarle un poco la barbilla Astor sintió como se le hubieran puesto la barbilla a las brasas de una fogata y sintió por primera ves en su vida ese dolor tan intenso. Con un grito desgarrador se echo para atrás y escucho las risas diabólicas de Acie que lo miraba con aquellos ojos dorados.

-No debiste haber venido solo Astor.

-¡Como sabes mi nombre!

-Yo se quien eres por que yo te conozco desde que naciste.

-¡No mientas!

-Nadie esta mintiendo Astor Paladian hijo de Saga Iris que nació en Aliquam.

-¿Quien eres que es lo que quieres de mi?

-Yo Soy Acie la Asesina de tu madre.

Astor enmudeció por completo y miro con todo el odio que tenia en su corazón a la mujer que yacía parada frente a el.

-No puede ser, mi madre esta aun viva.

-¡Tu madre fue la primera en sentir el amargo sabor de mi Inferus atravesando su garganta!. –Dijo Acie mientras soltaba una carcajada que estremeció al aire.

-¡No te creo! –Grito Astor mientras tomaba con ambas manos su espada y pronunciaba un semicírculo y de pronto de su espada una chispa roja broto y vientos del norte y del sur salieron de lo interno del bosque, colisionando y creando un tornado escarlata.

Acie soltó un chillido de susto y dijo.

-¡La espada espectral! –Se echo atrás de un brinco y vio como el remolino se hacia cada ves mas grande, pero después Astor noto que la mujer volvía a sonreír. Y sin mucho esfuerzo toco con la punta de su arma al remolino que de inmediato se disipo.

-Ni siquiera tu espada le ase competencia a mi Inferus. –Y colocando su mano izquierda sobre el rombo de cristal dijo. –Erod Lasi. –Y toda el agua que corría en espiral por el Inferus se junto en su brazo izquierdo y de pronto des apareció.

Astor confundido se quedo mirando al lugar donde ase un instante estaba Acie y de pronto su cuerpo entero se paralizo y sintió como su la sangre fuese lava y dando un grito de dolor insoportable callo al suelo de espaldas y miro hacia atrás y vio como el Inferus de Acie derramaba de la punta su sangre un segundo después escucho a Kovlak decir su nombre y después todo se volvió negro.                 

             

 

 

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Astor Paladian

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